
Torrelavega lleva más de dos décadas sin una sola sala de cine abierta, y una exposición colectiva quiere recordar cómo era eso antes de que el último proyector se apagara. El artista plástico Aris Rosino está preparando una muestra que reúne fotografías, carteles originales, entradas, programas de mano, testimonios y objetos conservados en colecciones particulares, y el proyecto está pensado para 2027, como homenaje a unas salas de las que hoy ya no queda nada: la última cerró en 2003, tras el incendio del cine Pereda.
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La exposición reconstruye un mapa cinematográfico que hoy cuesta reconocer. Pasan por ella el Teatro Principal, el Salón Royal, el Gran Cinema —en la calle Argumosa, que llegó a concentrar tres espacios—, el Cine Avenida, el Coliseo Garcilaso, el Coliseo Concha Espina, hoy teatro municipal, el Ideal Cinema, las proyecciones de la empresa Sniace, las proyecciones en centros religiosos y los cines Arlequín y Pereda, salas ya de los años ochenta. Entre las piezas reunidas hay un cartel original del Cine Club Besaya, otro de la proyección de "El salario del miedo" en el Cine Avenida y un programa de "El señor de las bestias", la película con la que se inauguró el Cine Pereda en 1983. La muestra incluye además un reconocimiento especial a César Rosino Mata y Álvaro Saiz Uría, dos coleccionistas que dedicaron años a conservar carteles, programas y documentos.
Merece un aparte el Cine Club Besaya, una iniciativa pionera que nació como actividad extraescolar en un instituto y que acercó a estudiantes y espectadores un cine de arte y ensayo. Históricamente, el cine llegó a Torrelavega mediante pequeñas proyecciones en plazas y barracones de feria, antes de que el Teatro Principal se convirtiera en la primera gran referencia para el cine mudo y acogiera la transición al sonoro durante las décadas de 1920 y 1930. Las salas vivieron su mayor afluencia sobre todo entre los años cuarenta y los sesenta, cuando el cine compartió espacio con zarzuelas, representaciones teatrales o acontecimientos sociales. Después, la televisión, las nuevas formas de ocio y las plataformas fueron reduciendo el público y dificultando la rentabilidad, hasta que las salas fueron desapareciendo una a una.
La muestra está todavía en fase de recopilación de materiales y está abierta a la participación de coleccionistas, antiguos espectadores y familias que conserven recuerdos de aquellas salas. El objetivo final declarado es que Torrelavega vuelva a disponer de un cine de garantía y de cierta categoría. En paralelo, el Ayuntamiento de Torrelavega y el Gobierno de Cantabria impulsan un proyecto para que la ciudad recupere salas de exhibición cinematográfica, con la previsión de que las nuevas instalaciones estén terminadas en 2027. Se ubicarían en los antiguos cines Pereda, dentro de la Galería Comercial Pereda, y serían cuatro salas con capacidad de entre 70 y 120 espectadores cada una. El proyecto se financia con fondos europeos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, y la idea es que, una vez construidas, se busque una empresa privada que gestione el cine y asegure su sostenibilidad a largo plazo.
Fecha de publicación
31 de julio de 2026
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