
La Bien Aparecida es una de las citas más tradicionales y multitudinarias de Cantabria, y este año volvió a llenar el santuario de Ampuero los días 14 y 15 de septiembre. La festividad se celebra en el Santuario de Nuestra Señora de la Bien Aparecida, en el Alto de Somahoz, dentro del término municipal de Ampuero, en la comarca de Asón-Agüera, en las laderas del valle del río Asón, a cinco kilómetros del pueblo. La devoción se remonta al siglo XVII: el 15 de septiembre de 1605, unos pastores encontraron una pequeña imagen de la Virgen en una de las ventanas de una ermita dedicada a San Marcos, situada en el Alto de Somahoz. La talla mide 21,6 centímetros con el pedestal incluido, está esculpida, dorada y policromada según el estilo gótico flamenco del siglo XV —muy probablemente en la ciudad belga de Malinas—, con el Niño en su brazo derecho y ataviada con la vestimenta de las mujeres flamencas de la época, ofreciendo lo que parece una hogaza de pan. Sus facciones tienen un delicado barniz, la parte delantera está estofada y la trasera es plana; el manto está levemente recogido con la mano derecha, el vestido es dorado con pliegues en azul y el pedestal consta de cuatro franjas: la superior verde, las dos centrales doradas y la inferior negra.
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La Virgen Bien Aparecida es patrona de la diócesis de Santander y de la comunidad autónoma de Cantabria. Fue declarada Reina y Madre de la Montaña en 1905 y su coronación canónica tuvo lugar el domingo de Pentecostés de 1955, en la plaza de las estaciones de la capital, de la mano del obispo D. José Eguino y Trecu. El patronazgo oficial sobre la diócesis y la región quedó constituido en 1905, aunque ya en el siglo XVIII lo era de forma popular. El santuario actual se erigió a principios del XVIII sobre el lugar de la antigua ermita, en estilo barroco y siguiendo los trazados de Juan de Rivas Puente. Por fuera destaca su fachada sobria y majestuosa en piedra calar de sillería, coronada con un campanario en forma de espadaña. Por dentro preside un retablo central churrigueresco, obra de Raimundo Vélez y Bernardino de la Vega, con la imagen de la Bien Aparecida con el Niño en el camarín central, San Joaquín y Santa Ana a los lados y la coronación de la Virgen en la parte superior. En los extremos del crucero hay dos retablos laterales barrocos: el de la izquierda, presidido por San Juan de Mata, acompañado de Santo Tomás de Aquino y San Juan Nepomuceno, con la imagen de Santa Bárbara sobre ellos; el de la derecha, con San José en el centro, acompañado de Santa María Magdalena y San Juan Evangelista, y un Cristo Crucificado. A cada lado del crucero cuelgan dos grandes cuadros que el pintor cántabro César Abín realizó en 1955: el de la izquierda representa el hallazgo de la imagen en la ventana de la ermita de San Marcos, y el de la derecha, la coronación de la Virgen. Bajo el coro hay un Cristo Crucificado de los talleres barrocos castellanos, y en el coro se halla un órgano romántico realizado en 1914 por el taller de Lope Alberdi e inaugurado por el maestro Jesús Guridi. En la pared lateral, junto a la puerta de la Capilla Penitencial, se conserva el «Ventanuco», la ventana de la ermita de San Marcos donde se halló la imagen.
La jornada comenzó el lunes 14 con misas a las 12.00, 18.30, 20.00 y 23.00 horas, según la programación de la Diócesis de Santander, y por la tarde una celebración mariana. A las 18.00 llegó la tradicional ofrenda floral de la Villa de Laredo a la Virgen, y después se celebró el Rosario de las Antorchas y la procesión nocturna con velas, desde el santuario hasta la ermita, que se prolongó hasta la medianoche. La última misa del lunes, a las 23.00, la presidió el obispo de la Diócesis de Santander, Arturo Ros, con el vicario general Álvaro Asensio, el superior provincial de los Trinitarios, padre Pedro Aliaga, y el superior de la comunidad trinitaria, padre Vicente Basterra. El martes 15 fue el gran día, con misas cada hora desde las 6.00 hasta las 11.00, la misa solemne de las 12.00 presidida por monseñor Arturo Ros con autoridades regionales, políticas y militares, y nuevas misas a las 14.00, 16.00, 17.00, 18.00, 19.00 y 20.00. El Sacramento de la penitencia estuvo disponible en la capilla penitencial durante toda la jornada. Por la mañana, grupos folclóricos amenizaron las campas del santuario y, tras sacar la imagen en procesión, se celebró la comida campestre. A continuación comenzó la romería, que se prolongó por la tarde con un mercadillo de productos agroalimentarios, dulces típicos y artesanía. A media tarde hubo un espectáculo taurino de rejoneo en la plaza de toros de Ampuero y más tarde la fiesta siguió con la verbena en la plaza mayor. Ampuero acoge, además, los únicos encierros de toda Cantabria, y en el santuario terminaron etapas de la Vuelta a España en 1978 y en 2005.
Fecha de publicación
29 de septiembre de 2026
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