
Hay una conexión entre Torrejón de Ardoz y el Palacio Real de Madrid que casi nadie nota cuando mira el edificio: parte de sus muros se levantaron con ladrillos y tejas fabricados aquí. Durante siglos, el municipio destacó por la calidad de sus arcillas y yesos, materias primas ideales para la teja y el ladrillo, y abasteció tanto las necesidades locales como las de los municipios cercanos. Esa tradición es la que sostiene una ruta cultural poco conocida, la Ruta de los Ladrillos, que se presentó dentro de la exposición 'Torrejón de Ardoz: 100 años de historia' en 2019, organizada por el Ayuntamiento, y que recorre los antiguos hornos y canteras que suministraron piedra y material cerámico al palacio.
Cada semana elegimos 🏆 los 5 mejores 🏆 planes de Torrejón de Ardoz y te los enviamos. Solo un email semanal, sin spam.
Al enviar tu correo, aceptas nuestra Política de Privacidad
Para entender el tamaño de lo que salió de Torrejón, conviene recordar qué es exactamente el Palacio Real. Ocupa los números 2, 4 y 6 de la calle de Bailén, en el extremo occidental de Madrid, y es uno de los palacios más grandes de Europa Occidental, con más de 135.000 metros cuadrados y 3.148 estancias. Su origen se remonta a una construcción defensiva del siglo XI, tras la fundación musulmana de Madrid en el siglo IX; pasó de fortaleza musulmana a alcázar cristiano y luego a alcázar-palacio de los Austrias en el siglo XVI, residencia estable de los reyes desde 1561 por decisión de Felipe II. Todo eso desapareció en un incendio el 24 de diciembre de 1734, ya bajo el reinado de Felipe V.
El edificio que vemos hoy nació del encargo de Felipe V, que primero llamó al abate Felipe Juvara, natural de Mesina, cuyo proyecto de veintitrés patios, treinta y cuatro entradas, estancias para los Consejos, secretaría de Estado, biblioteca, iglesia y teatro acabó en fracaso. Después llegó Juan Bautista Sachetti, discípulo de Juvara y natural de Turín, y la demolición de las ruinas del viejo alcázar empezó el 7 de enero de 1737. La primera piedra de granito se puso el 7 de abril de 1738, a unos diez metros de profundidad en el centro de la fachada sur, bendecida por el arzobispo de Tiro, Álvaro de Mendoza; el marqués de Villena, duque de Escalona, introdujo entonces un cofre de plomo con monedas de oro, plata y cobre acuñadas en Madrid, Sevilla, Segovia, México y Perú. En la obra intervinieron también los arquitectos españoles Baltasar de Elgueta y Ventura Rodríguez. La construcción duró veintiséis años, siete meses y veintitrés días, y Carlos III pudo alojarse en él el 1 de diciembre de 1764, tras haber llegado a Madrid el 9 de diciembre de 1759 y quedarse en el Buen Retiro.
En ese inmenso inventario de materiales es donde entra Torrejón. El libro 'Torrejón de Ardoz: una historia viva' recoge el dato de que entre los materiales utilizados en la construcción del Palacio Real estaban los ladrillos y las tejas fabricados en el municipio. La Ruta de los Ladrillos se plantea como una visita guiada por el casco histórico, con paradas en los antiguos hornos de ladrillo y las canteras de piedra, y es una forma de leer la historia local a través de un edificio que todo el mundo conoce pero que pocos relacionan con el barro de Torrejón. El palacio, popularmente conocido como Palacio de Oriente, sigue hoy rodeado por los jardines de Sabatini al norte, la plaza de Armas y la catedral de la Almudena al sur, la plaza de Oriente al este y el Campo del Moro al oeste, y se reserva para ceremonias y actos oficiales.
Fecha de publicación
31 de julio de 2026
Más información