
Hay bandas que se quedan en lo previsible y otras que deciden cambiar el guion. La Banda Joven Diego Ortiz, de la Escuela Municipal de Música de Toledo, ha hecho lo segundo: ha cogido su repertorio habitual y lo ha cruzado con piezas que no esperarías en una formación de este tipo. El resultado se escuchó en el templete de La Vega, dentro de las Ferias y Fiestas de Agosto, con la dirección de Ana Belén Rubio al frente.
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El programa fue un recorrido con saltos bruscos pero con sentido. Empezó en terreno conocido, con una tanda de pasodobles: 'Música y Vinos', de Manuel Morales; 'Tercio de Quites', de Rafael Talens; 'Ni se Compra', de Monreal; y '¡Churumbelerías!', de Emilio Cebrián. De ahí, la banda se movió hacia la escritura sinfónica contemporánea con 'Fate of the Gods', de Steven Reineke, y hacia el cine con el arreglo de Paul Murtha para 'The Greatest Showman'. El momento más escénico llegó con el intermedio de 'La boda de Luis Alonso', de Gerónimo Giménez, en el que se sumaron la bailarina Laia Salvador y el bailarín Dani Morillo, que incorporaron las castañuelas al conjunto.
La parte que da nombre al cambio de rumbo llegó después. Sonó 'Moment for Morricone', un guiño directo a las bandas sonoras de Ennio Morricone, seguido de 'God Save the Queen', del universo de Freddie Mercury, y de 'No puedo vivir sin ti', de Los Ronaldos, en la que el público acabó participando. El cierre lo puso el 'Himno a Toledo', también de Emilio Cebrián, que devolvió el concierto a casa.
No es la primera vez que la banda se sale de su zona de confort. En marzo, en el Auditorio de Unicaja, formó parte del IX Encuentro de Bandas 'Diego Ortiz', donde compartió escenario con la Banda Escuela del Conservatorio 'Fernando Remacha' de Tudela. Aquella vez, la Banda Joven interpretó el Danzón nº 2 y música de la banda sonora de 'Cómo entrenar a tu dragón', acompañada de una propuesta audiovisual, y terminó el concierto tocando a dos bandas con la formación navarra. La concejal de Cultura, Ana Pérez, presentó aquel encuentro junto a Ana Belén Rubio y el subdirector Víctor Álvarez, y subrayó que la cita era 'mucho más que un concierto', con el foco puesto en la convivencia y el intercambio entre jóvenes músicos.
Lo que se vio en La Vega es la continuación de esa línea: una banda que mantiene el pasodoble como base pero que no tiene miedo de meter cine, pop y danza en el mismo programa. Para una agrupación municipal, ese margen de maniobra es lo que marca la diferencia entre tocar por tocar y proponer algo que funcione para todos los públicos, y en este caso el salto del pasodoble a Morricone ha quedado como la seña de identidad de su etapa más reciente.
Fecha de publicación
18 de agosto de 2026