
Hay planes que no aparecen en las guías y que se hacen mejor con calma. Uno de ellos está en Can Font de Gaià, una finca agrícola de Terrassa, en el Vallès Occidental, que lleva tres años recuperando una tradición que casi se pierde: la del vi Terrassenc, una variedad de uva negra documentada en la zona desde 1459 y que estuvo a punto de desaparecer a finales del siglo XIX por la filoxera. La finca, con origen en el siglo XIV y reformada en el XIX, está protegida como bien cultural de interés local y hoy es el escenario de un proyecto familiar impulsado por la familia propietaria, con Núria Lao al frente y su hijo pequeño, Joan Ramon Lao, al timón del viñedo.
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La historia se puede leer en las botellas. En la primera añada, con los cepos en su tercer año de vida, se plantaron 500 cepas en enero de 2023 y otras 500 en enero de 2024, hasta sumar mil. Aquella primera cosecha, en septiembre, procesó un millar de kilos de uva, de los que entre 600 y 700 se destinaron al primer vino: salieron poco menos de 400 botellas de Terrassenc, 198 de garnatxa negra y 264 de un cupaje de garnatxa con paso por bota y acero inoxidable. Aquel Terrassenc tenía doce grados, color medio, notas de fruta fresca y hierbas aromáticas en nariz, y era seco con una entrada dulce. En aquel momento, la propiedad, bajo la marca Barrancs de Gaià, no comercializó el producto: las botellas se quedaron para consumo interno o como obsequio mientras se diseñaba una etiqueta propia.
La segunda añada, la que se ha cosechado este septiembre de 2026, ya muestra más músculo. Se recogieron entre 1.400 y 1.500 kilos de Terrassenc, un volumen superior al del año pasado, y la fermentación dura entre ocho y diez días con tastos diarios, con la colaboración de los enólogos Joan Rovira y Jaume Àrboles. El cálculo apunta a unas 1.000 botellas de Terrassenc, con unos 13 grados, y una cifra similar para cada uno de los otros vinos, el blanco y el rosat. Las primeras botellas se prevén para marzo, a final de temporada. La idea es mantener un celler pequeño, con mínima intervención de maquinaria, y mientras se tramitan los papeles para legalizarlo, planean comercializar una parte esta temporada con la marca Barrancs de Gaià, aunque aún no está cerrado si lo venderán ellos mismos o a través de puntos de restauración y pequeños comercios de la zona.
El Terrassenc es un vino tinto que se fermenta con las pieles y que en su etiqueta se describe como un 'vi robí brillant i net', pensado para acompañar 'celebracions sinceres'. En la finca conviven seis variedades autóctonas: las tintas Terrassenc, garnatxa negra y sumoll negre, y las blancas malvasia, garnatxa blanca y picapoll. El proyecto arrancó hace tres años combinando la plantación de almendros, algarrobos y naranjos con una viña ecológica y sostenible. Terrassa ya forma parte de la DO Catalunya, y Barrancs de Gaià ya ha solicitado entrar en ella. Como dato para ponerlo en perspectiva: hace dos siglos, el entorno de Terrassa y Sabadell llegaba a producir el 17% del vino de toda la demarcación de Barcelona. Recuperar una variedad propia no es solo una cuestión de viticultura, sino de memoria local.
Fecha de publicación
14 de septiembre de 2026
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