
Terrassa tiene un pulmón verde que no siempre se presume tanto como debería: el Parc de Vallparadís. Con más de 395.000 metros cuadrados de zona verde y unos 3,9 kilómetros de recorrido, es uno de los parques urbanos más grandes de Cataluña, y eso da una idea del tamaño del que hablamos. No es un jardín para dar una vuelta rápida, sino un espacio para pasar la mañana entera, y precisamente ahí está su gracia.
Cada semana elegimos 🏆 los 5 mejores 🏆 planes de Terrassa y te los enviamos. Solo un email semanal, sin spam.
Al enviar tu correo, aceptas nuestra Política de Privacidad
Lo primero que conviene saber es que el parque no es plano. Se asienta sobre una depresión con un desnivel medio de unos diez metros, lo que lo convierte en una especie de valle verde en pleno entorno urbano. Esa configuración es la que lo hace tan agradable para caminar sin sentir que estás en medio de la ciudad. La vegetación manda: predominan los pinos piñoneros, las encinas y los plataneros, que se reparten el protagonismo casi a partes iguales, y por el camino aparecen acacias, arces, cedros del Atlas, cipreses, eucaliptos y hasta un tulípero de Virginia. Si te fijas, también hay vida más pequeña: coleópteros, mariposas y una buena variedad de aves, desde el gorrión y el mirlo hasta rapaces como la culebrera europea o el gavilán común.
Para ir en familia, el parque está muy bien equipado. Hay zonas de picnic, parques infantiles y áreas de juegos repartidas por el recorrido, así que los niños tienen dónde moverse mientras los adultos descansan. Uno de los reclamos más conocidos es el tren en miniatura, con un recorrido de 340 metros sobre una vía estrecha, que desde los años noventa forma parte del atractivo del parque. Y si vas en verano, el lago de Vallparadís funciona como piscina municipal, con 180 metros de largo y unos 5.000 metros cuadrados de superficie, abierta desde el inicio de la temporada hasta septiembre.
El parque también tiene su parte cultural. Está declarado Bien de Interés Cultural desde 1951 y su construcción actual se ejecutó entre 1991 y 1997 en tres fases, bajo el proyecto de Manuel Ribas i Piera. A lo largo del recorrido aparecen varias esculturas que merecen una mirada: el Homenaje a Malévich de Jorge Oteiza, una pieza de acero metalizado de 26 toneladas; La sardana, obra de la Escuela Municipal de Artes y Oficios de Barcelona; y Relaciones del espacio, de Àngel Màdico, con sus cinco elementos de colores. En 2002 se sumó el Monumento a las víctimas del terrorismo, un monolito de piedra con una ventana de bronce.
En cuanto a lo práctico, el acceso es sencillo: hay parking y el coste por persona es bajo, por debajo de los 10 euros. Se puede llegar en tren, con las estaciones de Tarrasa y Vallparadís Universitat cerca, y en autobús hay varias líneas que dejan en los alrededores. Es un plan que funciona igual de bien para un paseo tranquilo, una jornada de picnic con los niños o una tarde de lectura bajo los árboles, y lo mejor es que no hace falta salir de Terrassa para encontrar un espacio verde de este tamaño. Si buscas un sitio para desconectar del asfalto sin coger el coche durante horas, Vallparadís es la respuesta obvia.
Fecha de publicación
19 de agosto de 2026
Más información