
Hay barrios que cuentan su historia sin necesidad de entrar en un museo, y el Antic Poble de Sant Pere, en pleno centro de Terrassa, es uno de ellos. Lo que hoy parece una zona más del casco urbano fue en realidad un municipio independiente que mantuvo su autonomía hasta 1904, cuando se integró en el término de Terrassa tras una larga pugna administrativa y fiscal con la villa vecina. El barrio se asienta sobre el morrot que forman los torrentes de Vallparadís al oeste y Montner al este, que hoy forman parte del parque de Vallparadís, y está delimitado al norte por el paseo Vint-i-dos de Juliol, antigua vía del ferrocarril Barcelona-Manresa de la RENFE. Su origen se remonta al conjunto románico de las tres iglesias de Sant Pere —Sant Pere, San Miquel y Santa Maria—, sede del obispado de Ègara nacido hacia el siglo XVII.
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La excusa más reciente para redescubrirlo es un mural. El 24 de octubre de 2024, la Associació de Veïns de l'Antic Poble de Sant Pere inauguró Can Parellada 1888, una obra histórica y costumista firmada por el artista terrassenc Gerard Pla, de 31 años, que contó con la ayuda de sus amigos Zouhair y Moha. El mural, de 20 metros de largo por 1,70 de alto, ocupa la fachada del antiguo Ayuntamiento de Sant Pere, en la cantonada del carrer Major de Sant Pere con el carrer Alcalde Parellada, y recupera imágenes antiguas del barrio: las vinyas que entonces cubrían Sant Pere, las tareas de la verema y las primeras señales de la filòxera. Un código QR permite acceder a la historia amagada y al rerefons històric del lugar. Detrás hay un año entero recopilando información, aunque el proyecto arrancó tres años antes, con fotografías de Maria Tusell, imágenes de veremes y una foto actual del mas, que hoy está en el polígono industrial de Can Parellada.
El título no es casual. Can Parellada era la masía más importante del término de Sant Pere y fue allí donde, en 1888, se detectó por primera vez la filòxera en el pueblo. El insecto, originario de América, había provocado una catástrofe agrícola en Europa desde 1860 y llegó a Catalunya en 1883. En aquel momento, Sant Pere dedicaba el 68% de su territorio a la vinya, y durante dos décadas Catalunya se benefició del declive gal hasta que el pueblo se convirtió en uno de los principales productores de vi del país. La figura clave para salvar el viñedo fue Bonaventura Castellet i Baltà (1825-1890), farmacèutic i enòleg terrassenc que defendió la solución francesa e impulsó la introducción de ceps americanos. En enero de 1885 se creó en Terrassa la primera Estació Ampelogràfica d'Espanya, donde hoy está la plaça Ricard Camí, para estudiar la adaptación de ceps europeos y americanos. El 31 de mayo de 1888 se descubrió el primer foco de filòxera en las vinyes de Can Parellada, y en 1895 la zona fue declarada en calamitat.
El mural es solo una parada más. El barrio conserva el puente de Sant Pere, obra de Ramon Suris del siglo XVII; el antiguo Ayuntamiento, inaugurado por Juli Batllevell el 30 de mayo de 1897; y la vicaría, hoy centro de interpretación de las iglesias. Para quien quiera ir más allá, la asociación ha desarrollado la aplicación web 'Indrets de Sant Pere de Terrassa', con un mapa interactivo de 31 puntos de interés histórico, y el juego divulgativo 'Cròniques de Sant Pere de Terrassa'. Además, catorce placas recuerdan los nombres históricos de las calles y más de setenta casas han recuperado sus nombres antiguos en las fachadas. La fiesta mayor se celebra el domingo anterior a Sant Pere.
Fecha de publicación
8 de septiembre de 2026