
La Masia Freixa ha vuelto a abrir sus puertas el pasado miércoles 22 de julio, después de trece meses y medio de obras. La intervención costó 1,8 millones de euros, financiados por el Ministerio de Industria y Turismo con los fondos europeos Next Generation EU, y se terminó el 31 de mayo. El edificio, que antes albergaba el Servicio de Turismo y la Sindicatura de Greuges, pasa ahora a formar parte entera del Museo de Terrassa.
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Lo más atractivo para quien se acerque estos días es el precio: todas las visitas son gratuitas hasta junio de 2027. La planta baja se puede recorrer libremente hasta completar el aforo, mientras que el primer piso y la torre exigen reserva previa por las limitaciones de espacio. El horario es de martes a domingo, y cada día hay una visita guiada gratuita a las 12:00 h. La inauguración oficial, con un «gran acto de ciudad», está prevista para principios de octubre.
La obra se nota por dentro. Se ha mejorado la seguridad estructural y la impermeabilización, y se han recuperado espacios que estaban ocultos, como el sistema de bóvedas atirantadas de la cubierta superior, la torre de vigilancia y la sala depósito. Además se han habilitado dos salas inmersivas: una dedicada al modernismo industrial y otra a la figura de Lluís Muncunill. Lo que aún no está es el mobiliario original, que la familia Freixa legó al Ayuntamiento y que todavía no se ha incorporado al edificio.
Para entender qué se está visitando conviene saber qué es la Masia Freixa. Es una de las obras más reconocibles del modernismo industrial de Terrassa, firmada por Lluís Muncunill i Parellada (1868-1931), arquitecto nacido en San Vicente de Fals y fallecido en Terrassa. Se levanta sobre la estructura de una antigua fábrica textil del industrial Josep Freixa, que la convirtió en su residencia familiar. En 1907 contrató a Muncunill para remodelarla en dos fases, añadiendo la galería porchada, la torre-mirador y el revestimiento exterior de arcos parabólicos. El resultado es ese conjunto de perfiles redondeados, fachada encalada en blanco, zócalo de cerámica vidriada, cubiertas sinuosas de color gris brillante y contraventanas verdes.
La masía está en el Parc de Sant Jordi, el primer parque público de Terrassa, inspirado en los jardines ingleses. Muncunill dejó su huella por toda la ciudad: la Casa consistorial, el Palacio de Industrias, la Casa Baltasar Gorina, el Hotel Peninsular, el Almacén Joaquim Alegre, la Casa Joan Barata, el Vapor Aymerich, Amat i Jover —hoy sede del mNACTEC—, la Sociedad General de Electricidad, el Condicionamiento Terrassenc, la Fábrica Pere Font Batallé, el Gran Casino del Fomento o la Quadra de la fábrica de Izard. La Masia Freixa es, quizá, la más singular de todas ellas.
Si te apetece alargar la visita, Terrassa Turisme organiza el cuarto sábado de cada mes una ruta guiada que junta la Masia Freixa con la Casa Alegre de Sagrera y el mNACTEC. Ten en cuenta que este último, proyectado también por Muncunill en 1906 y famoso por sus 161 bóvedas catalanas y 300 columnas de hierro, permanece cerrado por obras hasta el 17 de septiembre. La dirección de la masía es Plaça Freixa i Argemí, 11.
Fecha de publicación
23 de julio de 2026
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