
Hay edificios que se explican solos, y la Masia Freixa es uno de ellos. Levantada entre 1905 y 1910 por Lluís Muncunill i Parellada sobre los restos de una antigua fábrica textil del industrial Josep Freixa i Argemí, esta joya del modernismo terrassense —Bien Cultural de Interés Nacional desde 2023— ha vuelto a abrir sus puertas tras trece meses de obras y una restauración integral financiada con 1,8 millones de euros de los fondos NextGeneration EU. Ahora funciona como equipamiento museístico dentro de la red del Museu de Terrassa y, en pleno agosto, se ha convertido en uno de los planes más visitados de la ciudad.
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Lo primero que entra por los ojos es su arquitectura. Muncunill, al que muchos apodan el 'Gaudí de Terrassa', trabajó aquí con arcos parabólicos —o de catenaria—, perfiles redondeados y una torre octogonal con aspecto de minarete que corona el ángulo nordeste del edificio. La visita se reparte en dos partes: la planta baja se recorre libremente, es gratuita y no requiere reserva hasta completar el aforo; el primer piso y la torre mirador, en cambio, se visitan en grupos reducidos y con reserva previa, aunque también son gratuitos. Arriba se ha recuperado el mobiliario original de la familia Freixa y piezas diseñadas por el pintor Joaquim Vancells, y se han incorporado dos salas inmersivas dedicadas al modernismo industrial de Terrassa y a la arquitectura organicista de Muncunill.
Conviene tener claras las condiciones antes de ir. El edificio abre de martes a sábado de 10:00 a 13:00 y de 16:00 a 19:00, y los domingos y festivos de 11:00 a 14:00; el acceso al exterior es posible todos los días del año. Las plazas del primer piso y la torre se asignan por orden de inscripción y exigen puntualidad: quien no se presente a su hora pierde la reserva. Además, el acceso a esa zona no es accesible —se sube por escaleras, sin ascensor—, por lo que no se recomienda a personas con movilidad reducida, se pide calzado cómodo y hay una altura mínima de 1,20 metros para subir a la torre, con los menores acompañados de un adulto. En cuanto al precio, la entrada es gratuita hasta junio de 2027 para los residentes de Terrassa y, para quien venga de fuera, lo sigue siendo hasta que se aprueben las nuevas tarifas municipales.
El entorno ayuda a alargar la visita. La masia está en pleno Parc de Sant Jordi, el primer parque público de Terrassa, inaugurado en 1959, con más de 20.000 metros cuadrados de zona verde, caminos, juegos infantiles, terraza y el bar-restaurante El Dot. Muy cerca queda también La Taverna del Ciri, el restaurante de Marc Roca. Y si el modernismo te ha dejado con ganas de más, la Masia Freixa comparte protagonismo en la ciudad con la Casa Alegre de Sagrera y la antigua fábrica Vapor Aymerich, Amat i Jover, hoy sede del Museu Nacional de la Ciència i la Tècnica de Catalunya. La inauguración oficial con las instituciones está prevista para principios de octubre, así que el verano es el momento ideal para conocerla antes del acto.
Fecha de publicación
3 de agosto de 2026
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