
Si buscas un plan tranquilo y cultural para estos días de agosto en Terrassa, la Masia Freixa es una parada que merece la pena. La casa, obra del arquitecto terrassano Lluís Muncunill i Parellada (1868-1931), es una de las grandes joyas del modernismo industrial de la ciudad y se considera el edificio más 'gaudiniano' de toda su producción. Se levantó entre 1905 y 1910 sobre la estructura de una antigua fábrica textil de la familia Freixa, pensada en un principio como nave para la filatura de alpacas antes de convertirse en la residencia del industrial Josep Freixa i Argemí. Por fuera, el edificio se reconoce enseguida: formas ondulantes, arcos parabólicos, volutas blancas y una torre-mirador de cuerpo octogonal.
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La buena noticia es que la Masia Freixa mantiene sus visitas guiadas durante agosto, después de una profunda rehabilitación financiada con fondos europeos Next Generation EU, con 1,8 millones de euros invertidos, que recuperó la torre mirador y adaptó el conjunto a nuevos usos museísticos. El acceso funciona por niveles: la planta baja es libre, gratuita y sin reserva previa, hasta completar el aforo; para el primer piso y la torre, en cambio, el acceso es gratuito pero imprescindible reservar por persona, ya que las plazas son limitadas y se asignan por orden de inscripción. Hay que ser puntual, porque quien no se presente a la hora prevista pierde su reserva. Las plazas se organizan por semanas, y en agosto quedan los turnos del 18 al 23 y del 25 al 30. Los horarios son de martes a sábado, de 10:00 a 13:00 y de 16:00 a 19:00, y los domingos y festivos, de 11:00 a 14:00. Un par de fuentes no se ponen de acuerdo sobre si las visitas guiadas son diarias o solo de martes a viernes, así que conviene confirmar el día concreto en la web oficial.
Antes de ir, conviene tener claras un par de condiciones. El recorrido por el primer piso y la torre implica subir escaleras y no hay ascensor, por lo que el acceso no es apto para personas con movilidad reducida ni para quienes tengan dificultades para subir y bajar escaleras, ni tampoco para personas con condiciones físicas o de salud que comprometan la seguridad. La altura mínima para subir a la torre es de 1,20 metros, no se puede subir con bebés en brazos o porteados y los menores deben ir acompañados de un adulto. El personal se reserva el derecho de restringir el acceso si no se cumplen estas condiciones, así que el calzado cómodo es recomendable.
La visita dura aproximadamente una hora y media, aunque algunas fuentes hablan de 45 minutos para la visita guiada concreta. Dentro se puede ver la distribución de la casa, una reproducción de la vida señorial con maniquíes y objetos de la época, y detalles arquitectónicos como los frontisses de hierro en forma de mariposa, las puertas correderas y las ventanas con sistema de rieles. Fuera, los jardines y las formas zigzagueantes del edificio funcionan bien con los más pequeños. La casa está en el Parc de Sant Jordi, el primer parque público de Terrassa, en pleno centro, en la Plaça de Josep Freixa i Argemí, 11, a solo media hora de Barcelona. Los jardines se ejecutaron hacia 1917 y el parque se inauguró oficialmente el 4 de julio de 1959, después de que el Ayuntamiento comprara la finca en 1958; hoy albergan la Oficina de Turismo de Terrassa y el Síndic de Greuges.
Fecha de publicación
28 de agosto de 2026
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