
Seguro que alguna vez has mirado al horizonte desde la playa pensando en la cantidad de vida que esconde el mar, pero quizás no sabías que muy cerca de nosotros pasa el segundo animal más grande del planeta. El rorcual común, una ballena impresionante que puede superar los 20 metros de longitud, se ha convertido en un visitante habitual de la costa catalana. Durante la primavera, especialmente entre abril y junio, estos gigantes marinos se acercan a la zona del Garraf. La explicación de su visita está en la profundidad de nuestras aguas: los cañones submarinos de la zona provocan el afloramiento de corrientes frías cargadas de nutrientes y de kril, el alimento favorito de estos cetáceos. De hecho, las aguas costeras de Vilanova i la Geltrú han sido reconocidas internacionalmente como 'Hope Spot' por la fundación Mission Blue, destacando su inmenso valor ecológico.
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Para quienes vivimos en Terrassa y queremos disfrutar de este espectáculo natural, la costa nos queda a un paso. El avistamiento de cetáceos está estrictamente regulado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) para garantizar el bienestar de los animales. Entre las normas de conducta obligatorias destacan no acercarse a menos de 60 metros de las ballenas, no cruzarse en su rumbo y evitar ruidos fuertes o hablar alto durante el avistamiento. Las principales amenazas para esta especie siguen siendo las colisiones con embarcaciones y la contaminación acústica y química en el Mediterráneo.
Existen diversas entidades y proyectos científicos que permiten embarcarse para realizar avistamientos y tareas de foto-identificación de forma respetuosa. Además del rorcual común, en estas salidas es posible observar otras especies como el delfín mular, el delfín listado, el calderón gris o incluso el zifio de Cuvier, conocido por ser el cetáceo que se sumerge a mayor profundidad. Es una oportunidad perfecta para conectar con la biodiversidad marina de nuestro entorno sin alterar su hábitat.
Fecha de publicación
21 de julio de 2026
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