
A las puertas de Tarragona, en la ribera del río Francolí, hay un barranco que guarda uno de los capítulos más antiguos de la presencia humana en Europa. El yacimiento del Barranc de la Boella, en La Canonja, acaba de cerrar su vigésima campaña de excavaciones con una cifra redonda: unas 300 nuevas piezas de fauna y herramientas que datan de hace un millón de años. Para ponerlo en perspectiva, estamos hablando de un registro de actividad humana de aproximadamente 1 ± 0,06 millones de años, una cifra que sitúa al yacimiento como referente mundial para estudiar las primeras poblaciones europeas, interpretadas como una dispersión desde África de hace unos 1,4 millones de años, dentro de la cultura acheuléense.
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La campaña de 2026 se prolongó cerca de un mes y termina el 30 de septiembre. A partir de ahí, el trabajo deja el terreno y pasa a los laboratorios, donde toca consolidar huesos, identificar herramientas de piedra y estudiar las especies animales recuperadas. La jornada de puertas abiertas para conmemorar estas dos décadas se celebró el sábado 26 de septiembre, de 10:30 a 13:30, impulsada por el Ayuntamiento de La Canonja y el IPHES-CERCA, y sirvió para que el público se acercara a ver de primera mano lo que se saca de estas capas de tierra.
El inventario de hallazgos da para marear. Entre los restos aparecen mamut, hipopótamo, rinoceronte, caballo, ciervo, úrsidos —incluido el Ursus deningeri—, tigre de dientes de sable, leones de las estepas e hienas, con coprolitos de hiena incluidos. En la zona de La Cala 1 se documentó un nivel de uso neandertal con unas 300 herramientas de sílex y restos de un mamut despellejado por humanos. En el sector La Mina, interpretado como una antigua playa de un arroyo afluente del Francolí, salieron restos óseos de hipopótamos, rinocerontes, caballos y ciervos asociados a herramientas líticas de casi un millón de años. A estas 300 piezas nuevas se suman más de 200 ya documentadas en campañas anteriores.
Detrás de todo esto hay un equipo con nombre y apellido: la investigadora Palmira Saladié, del IPHES-BÚSQUEDA, que codirige el yacimiento desde 2014. El proyecto se organiza por ciclos cuatrienales y cuenta con la financiación del Departamento de Cultura de la Generalitat de Catalunya y del Ayuntamiento de La Canonja, además de la colaboración del Museo de Historia Natural de París y de las universidades de Rosario, en Argentina, y de Coimbra, en Portugal. Desde 2007 se han publicado más de una treintena de trabajos científicos sobre el yacimiento, lo que da idea de que no es una excavación menor.
Si te quedaste con ganas de verlo y no pudiste ir a la jornada, hay una alternativa. El Espai Mammuthus, un centro de interpretación situado en l'Hort del Mas de l'Abeurador, abrió al público en julio de 2025 con recursos interactivos y fósiles originales. Es el sitio donde el material que sale del barranco se pone al alcance de quien no es arqueólogo, y funciona como complemento para entender qué se está desenterrando exactamente en La Canonja. Con la campaña de campo ya en sus últimos días, el centro se convierte en la forma más sencilla de seguirle la pista a un yacimiento que lleva veinte años reescribiendo los primeros pasos del ser humano en la península.
Fecha de publicación
27 de septiembre de 2026