
Hay una placa nueva en la calle Callao, en el Serrallo, que marca un sitio que ya no se puede visitar. El jueves 1 de octubre el Port de Tarragona, a través de su Archivo y Museo, descolgó allí una placa conmemorativa que identifica el antiguo acceso al refugio antiaéreo del barrio marinero, una construcción que hoy apenas existe porque la posterior red ferroviaria destruyó buena parte de su estructura. No es, entonces, una visita para bajar al refugio, sino para pararse delante de esa placa y entender qué hubo debajo.
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El refugio estaba dimensionado para albergar a más de 500 personas, con una densidad muy ajustada: unas tres personas por metro cuadrado. En el acto de descubrimiento estuvieron el alcalde de Tarragona, Rubén Viñuales, el presidente del Port de Tarragona, Santiago J. Castellà, y el presidente de la Asociación de Vecinos del Serrallo, Sisco Cobo, acompañados por numerosos vecinos y vecinas. La parte más emotiva corrió a cargo de la rapsoda Encarna Laínez, que hizo una lectura dramatizada de textos sobre los refugios antiaéreos, los bombardeos y la memoria de la población civil, con las intervenciones musicales de la clarinetista Núria Aguadé. La placa se incorpora al catálogo de espacios de la Guerra Civil y la represión franquista dentro del Programa de Memoria Democrática del Ayuntamiento, con la colaboración del Port y sus equipamientos culturales.
Lo que sostiene la placa son testimonios y documentos. Ramon Oliver Alegret, apodado 'el Gamba' y constructor de profesión, estuvo presente y recordó que él mismo dirigió las obras que levantaron los propios vecinos. Coia Escoda, directora del Arxiu del Port, explicó que en los fondos de la institución se conserva una comunicación de la Junta d'Obres de 1937, escrita en respuesta a la solicitud vecinal para construir el refugio; los planos originales, la capacidad técnica y los detalles de acceso están en el informe de la Junta de Defensa Passiva de Catalunya, custodiado en el Arxiu Municipal de Tarragona. También se recordó a Francesc Pedrol, 'Ros de la Guita', último tarraconense de la Lleva del Biberó, que conservó una memoria prodigiosa hasta su fallecimiento a los 98 años. Carme Pedrol, una de las pocas vecinas presentes, contó que accedió al refugio en la década de los noventa, cuando ya estaba seccionado.
El Serrallo sufrió bombardeos intensos y continuos por su ubicación estratégica junto al puerto, la capitanía marítima y los barcos amarrados; muchos vecinos acabaron abandonando el barrio, como hizo la familia de Pedrol, que se trasladó a La Pobla de Mafumet. Para quien quiera seguir tirando del hilo, el Port ha programado una conferencia sobre los refugios antiaéreos de Tarragona y el taller 'Explicar històries d'arxiu. Difondre la memòria', los días 5 y 13 de octubre, de 16:00 a 19:00 horas, en el Arxiu del Port. Es una buena manera de completar lo que la placa deja sobre la mesa.
Fecha de publicación
2 de octubre de 2026
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