
Tarragona lleva días con el fuego puesto, y no es para menos: el Drac de Sant Roc cumple 600 años desde su primera aparición documentada en las fiestas de la ciudad, una fecha que se remonta a 1426. La entidad, que reúne a unas cuarenta personas, es una de las figuras más reconocibles del Seguici Popular tarragoní y representa los cuatro elementos del mundo —agua, tierra, aire y fuego— en una sola bestia. La cercavila que se montó para celebrarlo ya ha pasado, pero merece que se cuente cómo fue, porque no fue el típico pasacalles de chispas.
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El acto se celebró el jueves 17 de septiembre, dentro de las fiestas de Santa Tecla que se extienden del 15 al 24, y se presentó como una cercavila de fuego «a la antigua». Salió de la plaza de la Font a las 19:30 y recorrió buena parte del casco antiguo —Cós del Bou, la bajada de la Pescateria, Pilats, la plaza del Rei, Santa Anna, la plaza del Fòrum, Merceria, la plaza Cols, la calle Major y la bajada de la Misericòrdia— antes de cerrar el círculo. La diferencia principal estuvo en la pirotecnia: se usó tipo Patum, con bengalas y chispas que caen en forma de lluvia, y la música habitual de timbales se cambió por la Cobla Mitja Lluna, con flautín, tamboril, gaita, tarota y un timbal hondo. En la plaza de les Cols se representó una versión distinta de la leyenda de Sant Jordi, sin princesa ni rosa, centrada en el Drac y los cuatro elementos, y con un final en el que todo el pueblo vuelve a bailar en torno a la bestia en lugar de terminar en tragedia.
Detrás de esa imagen hay una historia de recuperación. El Drac desapareció y volvió en 1985, cuando un grupo de jóvenes decidió crear una bestia de fuego; la primera versión, de cartón-piedra y madera, se quemó bastante, y no fue hasta 1997 cuando se hizo la réplica de fibra de vidrio y madera que aguanta el calor. Para el acto del día 17, hasta la ropa cambió: los portants lucieron pantalones amarillos, camisas verde oscuro y alpargatas sobre la piel, dejando de lado los calcetines rojos.
Si te quedaste con ganas, el Drac no desaparece al acabar la semana. La entidad mantiene actividad durante todo el año, sobre todo en verano, con correfocs, cercavilas e intercambios con otras poblaciones. Y el barrio del Cós del Bou, donde se concentran las fiestas de Sant Roc, guarda otra joya: los Gigantes Viejos, los más antiguos de Cataluña, con dos siglos de historia. Así que, aunque la cercavila del aniversario ya haya pasado, el fuego del Drac sigue vivo en Tarragona el resto del año.
Fecha de publicación
19 de septiembre de 2026
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