
La Basílica de Nuestra Señora del Prado ha recuperado su altar mayor. Tras una intervención que arrancó en febrero, el retablo vuelve a lucir buena parte de su riqueza cromática y artística, y la imagen de la Virgen del Prado ya ocupa otra vez su sitio habitual en lugar del altar provisional que se instaló junto a las rejas durante los trabajos. La visita institucional para comprobar el resultado fue el 31 de julio, con la presidenta de la Diputación de Toledo, Concepción Cedillo, y el alcalde, José Julián Gregorio.
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Las cifras dan una idea del tamaño del asunto. La restauración costó 333.704,02 euros y se ejecutó en seis meses, con el montaje de andamios fijado para el 3 de marzo. La Diputación aportó 250.000 euros, cerca del 85% del total, y el Ayuntamiento unos 83.000. La UTE formada por In Situ SL y Sabbia SL trabajó por fases: lienzos policromados, maderas, elementos metálicos, pétreos y vítreos, además de mejoras en la iluminación y la restauración del tejado exterior. Uno de los retos fue llegar a las pinturas de las pechinas de la cúpula, a casi 17 metros de altura.
Para quien no la conozca, la Basílica es Bien de Interés Cultural desde 1993 y se la conoce como la "Capilla Sixtina de la cerámica" por su colección de azulejos. La imagen que preside el altar es una talla en madera de estilo bizantino del siglo X o XI, de unos 25 a 30 centímetros, patrona de Talavera y también de Ciudad Real. Su historia se remonta a la época romana, cuando en el mismo sitio hubo un templo dedicado a Pales y Ceres; en época visigoda, el rey Liuva II regaló a la ciudad la primitiva imagen. La ermita del siglo XIII se amplió en el XVI con tres naves y artesonados de influencia mudéjar, y el toque definitivo llegó a partir de 1649 de la mano del arquitecto agustino Fray Lorenzo de San Nicolás, que diseñó la capilla mayor y la cúpula. Felipe II la visitó varias veces y la llamó la "Reina de las Ermitas".
Dentro, los azulejos cuentan una historia propia: en el lado del Evangelio, la genealogía de Cristo; en el de la Epístola, escenas de la vida de la Virgen. Algunos diseños se han relacionado con aprendices de El Greco. Hay dos púlpitos de cerámica, uno del siglo XVI y otro de mediados del XX, obra del maestro Ruiz de Luna, y en el camarín, accesible desde la sacristía, se conserva el manto de la patrona bajo una cúpula pintada en 1913. En el muro izquierdo queda una lápida paleocristiana visigoda dedicada a un tal Litorio, muerto en el año 510, y frente a ella una tapa sepulcral de un clérigo del siglo XV.
La Basílica está en la avenida Extremadura, con acceso a pie desde el centro, y la entrada es gratuita. En verano abre de 7:00 a 14:00 y de 17:00 a 22:00, y en invierno de 7:00 a 14:00 y de 16:00 a 21:00; conviene reservar unos 30 o 45 minutos para mirar la cerámica con calma. Alrededor, los Jardines del Prado, también protegidos, abren de lunes a domingo de 9:00 a 14:00 y de 16:00 a 20:00 con audioguía disponible. La gran cita llega el 8 de septiembre, festividad de la patrona, cuando los niños nacidos en Talavera pasan bajo el manto de la imagen para encomendarlos a su protección.
Fecha de publicación
3 de agosto de 2026
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