
Si has paseado últimamente por la calle San Jacinto, seguro que te has quedado un rato mirando la puerta de garaje del número 55. Lo que antes era una persiana gris y aburrida ahora es un homenaje a la esencia del barrio que ha dado la vuelta a las redes sociales. El responsable es Fabián Bravo Guerrero, más conocido como Kato, un artista que se define como trianero al 100% y que ha conseguido que el arte urbano y la tradición de toda la vida se den la mano de una forma muy natural.
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Kato lleva pintando desde 1999. Empezó como muchos, haciendo firmas bajo los puentes, pero con los años ha llevado su estilo a otro nivel, profesionalizándose en el muralismo de gran formato. De hecho, hace apenas un mes, en enero de 2026, su mural de 50 metros en Cartagena fue nominado entre los mejores del mundo por la plataforma Street Art Cities. Pero, a pesar de viajar por medio mundo, para él pintar en su barrio es especial. El mural de San Jacinto, que le llevó unas seis horas de trabajo, es una reinterpretación de un azulejo histórico del emblemático Bar Santa Ana. Utilizando el azul cobalto sobre blanco y toques anaranjados, ha recreado el puente y el sol, imitando la cerámica tradicional que tanto nos identifica.
Esta obra ha servido de chispa para que muchos miremos a Triana con otros ojos, buscando ese lienzo urbano que se esconde en sus calles. Si sigues la ruta hacia la calle Pureza, te encuentras con un entorno donde el grafiti y el muralismo narran nuestra herencia cultural. Es curioso cómo el barrio ha pasado de tener apenas unos cuantos murales hace años a contar con una colección que quita el gris de las paredes. En esta zona, el arte callejero no busca romper con el entorno, sino integrarse en él, como ocurre con las obras inspiradas en la azulejería publicitaria antigua que todavía se conserva en fachadas de la calle Castilla.
Otro punto que merece mucho la pena visitar es el entorno del Parque del Turuñuelo. Allí, la artista Ana Langeheldt realizó una intervención que es pura conexión histórica: una versión en grafiti de la 'Virgen con Niño' de Niculoso Pisano. Para las que no ubiquen el nombre, Pisano fue el ceramista italiano que revolucionó la técnica en el siglo XVI precisamente aquí, en su taller de la calle Pureza. Ver esa imagen renacentista adaptada al lenguaje del spray en un muro de tres metros es una de esas cosas que te hacen entender por qué Sevilla está viviendo esta simbiosis entre lo antiguo y lo nuevo.
La ruta puede continuar por la calle Alfarería o haciendo una parada en el Centro Cerámica Triana, que se levanta sobre la antigua fábrica de Santa Ana. Es el lugar perfecto para entender de dónde vienen los colores y las formas que Kato y otros artistas están rescatando ahora. Al final, lo que estamos viendo es una transformación del barrio en una galería de arte al aire libre. Ya no se trata solo de decorar un negocio o una persiana, sino de aportar un valor cultural que respeta el patrimonio. Triana siempre ha sido un barrio de creadores, antes con el barro y ahora con el aerosol, demostrando que el arte, si es nuestro, siempre encuentra su sitio en la calle.
Fecha de publicación
18 de febrero de 2026
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