Sevilla acaba de recibir una noticia cultural importante que cambia el mapa artístico de la ciudad. Tras un largo proceso judicial que ha durado casi una década, el Ministerio de Cultura ha asignado de forma permanente al Museo de Bellas Artes dos retratos pintados por Francisco de Goya en 1789. Se trata de las efigies de Carlos IV y María Luisa de Parma, unas obras que tienen una conexión histórica directa con nosotros, ya que fueron encargadas originalmente por los trabajadores de la Real Fábrica de Tabacos para celebrar la llegada al trono de los monarcas. Goya cobró 4.000 reales de vellón por estos lienzos y, según un recibo de la época, los pintó él mismo sin ayuda de su taller, lo que les da un valor técnico y personal muy especial.
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Si quieres verlos ahora mismo, tienes que acercarte al Archivo General de Indias. Allí, uno de los retratos forma parte de la exposición temporal 'El arte de preservar la memoria', que estará abierta hasta el 15 de junio de 2026. Una vez que termine la muestra, ambas piezas se trasladarán a su ubicación definitiva en el Museo de Bellas Artes. Esta incorporación es clave para la pinacoteca sevillana, que hasta ahora solo contaba con el 'Retrato del canónigo D. José Duaso y Latre' como única obra del maestro aragonés. Los nuevos cuadros permitirán crear un diálogo visual con las pinturas de Domingo Martínez que ya posee el museo y que retratan los festejos de la Fábrica de Tabacos, unificando así un relato histórico sobre la Sevilla del siglo XVIII.
Para completar esta ruta de Goya sin salir de la ciudad, la parada obligatoria es la Catedral de Sevilla. En la Sacristía de los Cálices se conserva una de sus obras religiosas más potentes: 'Santas Justa y Rufina', pintada en 1817. Es un lienzo de grandes dimensiones donde Goya representó a las patronas de la ciudad con un estilo muy particular, alejándose de la imagen típica de la Giralda para centrarse en detalles como los cacharros cerámicos que aluden a su oficio de alfareras y un león que lame el pie de Santa Rufina. Con la llegada de los retratos reales al Bellas Artes, Sevilla consolida un itinerario que permite entender la evolución del pintor, desde sus encargos oficiales para las instituciones locales hasta su faceta más personal y madura.
Fecha de publicación
18 de abril de 2026
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