
Hoy es el último día para asomarse a una de esas citas que funcionan mejor si te gustan las antigüedades y no te importa rebuscar. El mercadillo de Antico Interiores cierra hoy lunes su edición de septiembre en una vivienda del centro de Sevilla, en la calle Augusto Plasencia, número 1, 2ºA, después de haber abierto también el sábado y el domingo. La propuesta es sencilla y tiene un lema que lo explica todo: «decorar para vaciar». La idea es abrir casas que van a ser desalojadas por completo y poner a la venta todo lo que hay dentro, desde muebles hasta objetos de decoración, utensilios, vajilla y pequeñas reliquias cotidianas.
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Lo que se puede encontrar depende mucho de la casa, pero en esta edición hay piezas con nombre propio. Entre los textiles figuran mantones de Manila, camisones de un valor incalculable, colchas, manteles, sábanas y toallas en seda bordada. En cuanto al mobiliario hay sofás, mesas de centro, sillas de diseño, aparadores señoriales y piezas auxiliares; y en el apartado de decoración y arte, cuadros, espejos con marco de época, jarrones, esculturas y textiles. Para el menaje, vajillas completas, cristalerías, juegos de café de porcelana y libros.
El funcionamiento es muy directo. Se organizan jornadas de puertas abiertas recorriendo las estancias de la vivienda, con cada pieza expuesta con detalle y etiquetada con su precio. Los objetos pequeños se pueden coger directamente y pasar por caja; para los muebles de gran volumen o muy pesados, hay que retirar la etiqueta con el precio y la descripción, y aunque se aconseja comprar durante los días de puertas abiertas, la retirada no tiene por qué hacerse en el momento, ya que suelen habilitar un día aparte para el porte de artículos grandes. No hace falta cita previa, aunque en los momentos de más afluencia se controla el aforo entregando números de acceso por estricto orden de llegada, y se acepta cualquier método de pago.
El mantón de Manila, que vuelve a ser protagonista, es uno de los accesorios más icónicos de la cultura flamenca y andaluza. Su origen está en China, en los chales bordados que usaban las mujeres chinas hacia el siglo V d.C.; los comerciantes españoles los vieron por primera vez en el siglo XVI en Manila, capital de la antigua colonia española de Filipinas, y los llevaron hasta el puerto de Sevilla, donde se les añadieron los flecos. En Andalucía fueron los motivos florales los más apreciados y, según la literatura y la pintura costumbristas, fueron las cigarreras sevillanas quienes extendieron su uso como accesorio cotidiano. Hoy sigue presente en la moda flamenca y en festividades como la Feria de Sevilla.
En la ciudad existe una referencia viva de esa tradición: la Casa Foronda, el establecimiento más antiguo de Sevilla dedicado a fabricar y comercializar mantones de Manila, mantillas, velos, chales, foulards, madroñeras y complementos de novia. Su fundador, Juan Foronda Manzanares, llegó a Sevilla a los 14 años para trabajar como aprendiz en la fábrica de textiles 'Los Caminos' y en 1923 ya regentaba el comercio en solitario, especializándose en mantones y creando escuelas de bordado en la ciudad. La firma ha acumulado reconocimientos: premio en la Exposición Internacional de Artesanía de Madrid de 1953, inclusión en 2018 entre los 16 establecimientos más distinguidos de la ciudad, premio de Comercio Interior de la Junta de Andalucía en 2020 y declaración como establecimiento emblemático por el Ayuntamiento de Sevilla en 2022.
Fecha de publicación
14 de septiembre de 2026
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