
Si estás buscando un sitio para cenar en Triana que se salga un poco de los circuitos más turísticos de la calle Betis, tienes que acercarte a la calle Trabajo, 4. Allí vas a encontrar Malasaña Triana, un proyecto que montaron tres amigos, Alberto, Fernando y Adolfo, y que ha conseguido darle mucha vida a la zona del Barrio Voluntad. Es un local con un aire moderno, con suelos hidráulicos, un jardín vertical muy chulo al fondo y un neón con el nombre del restaurante que le da un toque animado.
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El ambiente es bastante informal y suele estar lleno, así que lo primero que te diría es que intentes reservar por su web. Un detalle a tener en cuenta es que el restaurante está justo al lado de un taller mecánico; a veces, si estás en la zona de fuera, se puede notar un poco el olor a aceite o combustible, algo que a algunos clientes les molesta un poco, pero que forma parte del carácter real del barrio. Dentro tienen una zona de sofás que visualmente queda genial, aunque si te toca sentarte ahí, prepárate porque son de esos en los que te hundes bastante y puede ser un pelín incómodo para comer.
En cuanto a la carta, es una mezcla de cocina mediterránea con toques de fusión internacional. Si vas con idea de compartir, hay varios platos que funcionan muy bien. Las bravasañas, que son su versión de las patatas bravas, tienen una salsa con el punto justo de picante que gusta mucho. También son muy populares las croquetas de remolacha y las de chipirón, que tienen una bechamel muy cremosa. Si te apetece algo más exótico, las gyozas de pato con salsa sweet chili son una buena opción para empezar.
Pero si hay un plato que se ha convertido en el protagonista absoluto es el brioche de costilla ahumada. La carne se deshace sola porque está cocinada a baja temperatura y el pan es súper esponjoso; es de esos bocados que te dejan con ganas de pedir otro. También tienes opciones más contundentes como el risotto de setas shiitake, que tiene un sabor muy intenso, o el tartar de atún rojo. Si eres más de carne, la presa ibérica y el magret de pato suelen salir en su punto. De hecho, en las reseñas más recientes de este mismo viernes, algunos clientes destacan también el wok de verduras, pollo y langostinos como una opción muy sabrosa.
Para el momento del postre, la tarta de queso payoyo es la que más fama tiene, aunque la torrija está recibiendo críticas muy buenas últimamente por su textura. Si prefieres algo distinto, la tarta de pistacho con chocolate blanco viene calentita y es un acierto total.
El servicio es otro de los puntos fuertes. Gente como Triana, Ignacio, Noelia o el propio Alberto suelen estar muy pendientes de que todo vaya rápido, algo que se agradece cuando el local está hasta arriba. En cuanto a los precios, lo normal es que salgas por unos 20€ o 30€ por persona, lo cual está bastante bien para la calidad que ofrecen.
Si vas con niños, un dato práctico: el local es accesible para sillas de ruedas y carritos, pero no disponen de cambiador para bebés en los baños. Por lo demás, es un sitio estupendo para una cena de viernes como hoy. El horario de cocina para los almuerzos es de 13:30 a 16:30 y para las cenas de 20:30 a 23:30, aunque el local cierra a la 01:00 los viernes y sábados.
Fecha de publicación
27 de febrero de 2026
Sitio Web
Visitar WebUbicación
Cómo llegarPrecio
€€
Teléfono
955 44 28 91Cocina
Española, Fusión, Tapas, Mediterránea, Moderna
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