
La ruta por la Judería de Sevilla se entiende mejor caminando, sin intentar abarcarla como una visita rápida. El antiguo barrio judío ocupa unas 16 hectáreas del casco histórico, entre Santa Cruz y San Bartolomé, y conserva un trazado de calles estrechas, patios y fachadas encaladas. La comunidad judía estuvo asentada aquí desde la conquista de la ciudad por Fernando III en 1248 hasta la expulsión de 1492. Aunque el barrio cambió por completo después, algunos nombres —Judíos, Levíes, Agua, Doncella o Vida— mantienen ese vínculo con el pasado sefardí.
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El paseo puede comenzar en el Patio de Banderas, una plaza arbolada que formó parte del Real Alcázar. Sus naranjos y la fuente central ocupan un espacio abierto antes de entrar en la red de callejones. Desde allí, el Callejón de la Judería conduce hacia la Callejuela de la Judería, que une la calle Vida con el Patio de Banderas a través de un antiguo postigo. En este tramo aparecen una fuente y una lápida dedicada a Luis Cernuda. Muy cerca, la Calle de los Besos, también conocida como calle Reinoso, se estrecha hasta dejar los balcones prácticamente enfrentados. La Calle Verde, en el entorno de San Bartolomé, cambia el ambiente con su pérgola de plantas y su bóveda vegetal.
Santa Cruz concentra varias plazas que funcionan como pequeñas pausas dentro del recorrido. La Plaza de Doña Elvira está rodeada de naranjos, bancos revestidos de azulejos y edificios tradicionales, mientras que la Plaza de Santa Marta queda algo más recogida, con una cruz de piedra en el centro. En la Plaza de Alfaro se encuentra el llamado Balcón de Rosina, relacionado con la tradición de El barbero de Sevilla, y en la Plaza de Refinadores aparece la estatua de Don Juan. La Calle Mateos Gago, con la Giralda al fondo y sus terrazas, conecta este entorno con la Plaza de la Virgen de los Reyes. Para completar la parte más fotogénica, el Callejón del Agua discurre junto a las antiguas murallas del Alcázar, entre casas encaladas y patios con flores.
La historia también se reconoce en edificios que tuvieron otros usos. Santa María la Blanca se levantó sobre una antigua sinagoga del siglo XIII y conserva un interior barroco con yeserías, mármoles y pinturas, entre ellas la Sagrada Cena de Murillo y la Piedad de Luis de Vargas. La iglesia de San Bartolomé ocupa otra antigua sinagoga, mientras que la de Santa Cruz, que también funcionó como templo judío, fue demolida en 1811. En el recorrido caben además el Hospital de los Venerables, con su patio porticado y su iglesia barroca; el Palacio de Mañara, casa renacentista cuya portada data de 1540; y la Casa de la Guitarra, en la calle Mesón del Moro, con una colección de más de 60 instrumentos.
Para terminar la tarde, el Museo del Baile Flamenco, instalado en una casa-palacio del siglo XVIII, ofrece una visita cultural ligada a otra de las tradiciones de Sevilla. En la Plaza de Santa Cruz está también Tablao Los Gallos, abierto desde 1966. Y si apetece seguir explorando el patrimonio del barrio, AIRE Ancient Baths Sevilla ocupa una antigua casa-palacio de tradición mudéjar y recrea baños de distintas civilizaciones mediante un circuito de aguas. La ruta de la Guía Repsol queda así repartida entre plazas, pasadizos, iglesias y espacios culturales, con suficientes desvíos para volver a mirar los mismos rincones desde otra calle.
Fecha de publicación
29 de agosto de 2026