
Hay bares que se explican solos con una sola palabra, y el Bar Juan Carlos, en plena calle Febo de Triana, se resume en queso. Abierto desde 1993, el local se ha ganado el apodo de «santuario para los amantes del queso», y no es una exageración: en su carta conviven más de cien referencias de quesos nacionales e internacionales, ordenados por intensidad para que cada uno encuentre su punto. A eso se le suma una carta de cerveza artesanal e internacional que pasa los sesenta tipos —Leffe, Chimay, Grimbergen, Spaten, Franciskaner, Taifa o Voll Damm, entre otras— y una selección de vinos tintos, blancos y rosados.
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La cocina gira en torno a ese producto. Las tablas de quesos se personalizan con mermelada de frutos rojos, membrillo o manzana, y aparecen propuestas como el ahumado con pimiento y toque picante belga, el cabra azul asturiano o el manchego. Pero el queso no va solo: hay cazuelas de provolone, pulpo a la gallega, ensaladilla casera, brochetas, patés de caza y del mar —centollo, erizo, perdiz—, jamón, carne mechada, chicharrón de Cádiz y montaditos que van de la morcilla de Coripe al lomo al horno con miel o la filloa de salmón, sin olvidar el chorizo picante con queso. La cuenta suele rondar los 10 a 20 euros por persona.
El local es pequeño y no acepta reservas, así que el orden de llegada manda. Tiene mesas en la calle y una terraza pequeña, y por la noche se llena rápido: no es raro ver cola en la puerta incluso media hora antes de que abran a las 20:00. En cuanto a accesibilidad, el establecimiento es totalmente accesible para personas en silla de ruedas, con terraza llana y aseo adaptado, aire acondicionado y un salón de barra interior climatizado. Se paga con tarjeta de crédito, débito y pago electrónico NFC móvil, aunque no hay wifi ni entrega a domicilio.
Detrás del mostrador hay historia familiar. El bar lo fundó Juan Carlos Gutiérrez, que dejó el restaurante Casa Gallega para montar un espacio que reuniera sus pasiones; hoy lo llevan su hija, Inma Gutiérrez, y su esposo, Alejandro Carranza, con el propietario original supervisando. Las valoraciones acompañan: 4,6 sobre 5 en Google con casi 1.500 votos, 4,5 en Tripadvisor y notas altas en Foursquare y Gastroranking, con los clientes destacando la calidad de los quesos, los embutidos y las cervezas de importación, aunque algunas reseñas apuntan a una atención irregular o a lo difícil que resulta conseguir asiento.
Los horarios conviene tenerlos claros antes de ir: los lunes abre solo de 20:00 a 00:00; de martes a sábado, de 12:00 a 16:00 y de 20:00 a 00:00; y los domingos y festivos cierra. Si vas en plan tapeo nocturno, lo ideal es no dejarlo para última hora. Como guiño para el paseo, el bar queda cerca de la Iglesia de Santa Ana de Triana, un templo gótico-mudéjar declarado bien de interés cultural desde 1931.