
El Museo de Segovia ha elegido para su 'Pieza del Mes' de agosto dos dibujos de Daniel Zuloaga Boneta sobre el eclipse solar del 28 de mayo de 1900. La cita es gratuita y se puede ver durante todo el mes, así que encaja bien como plan tranquilo de agosto. Las dos piezas forman parte del Archivo del Museo Zuloaga, que se conserva en la iglesia de San Juan de los Caballeros, en la Plaza de Colmenares, un edificio de origen visigodo del siglo VI reformado en el X, XI, XIII y en época barroca, y uno de los ejemplos más representativos del románico segoviano.
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Los dos dibujos cuentan historias distintas. El primero aparece en el reverso de una carta fechada el 25 de mayo de 1900, enviada por los sucesores de José Peña y recibida por Zuloaga poco después: es un boceto trazado sobre la marcha, durante el propio eclipse, con anotaciones horarias sobre el papel que el artista tenía a mano. El segundo se conserva en uno de sus cuadernos de bocetos; es más ordenado y constituye una versión pasada a limpio, aunque curiosamente no traslada la representación de la corona solar que sí aparece en el boceto original. Esa diferencia es interesante, porque Segovia quedó fuera de la franja de totalidad aquel día y el eclipse se observó como parcial, con una ocultación del Sol del 96,8%. Según los datos conservados, empezó en Segovia a las 14:35:32 y terminó a las 17:00:15, así que no se puede determinar en qué condiciones Zuloaga pudo representar la corona solar que dibujó.
La observación del eclipse fue un acontecimiento seguido de cerca en la ciudad. El 'Diario de Avisos de Segovia' informó del fenómeno desde marzo y publicó entre el 5 y el 26 de mayo el artículo 'Los Eclipses', de Francisco Navarrete, dedicado al astrónomo francés Camille Flammarion. La crónica del 29 de mayo describe el momento de máxima ocultación: el Sol adquirió un color grisáceo, el cielo se oscureció y sopló un viento frío del norte, aunque la oscuridad no fue total; las gallinas se recogieron y los escolares salieron de excursión. Los puntos de observación fueron muchos: los observatorios del Instituto y de la Academia de Artillería, la torre de la Catedral, el Alcázar, el Acueducto y los altos de la Piedad, además de la Plaza Mayor, donde se colocaron barreños con agua. El 3 de junio el periódico publicó anécdotas de la observación en la provincia.
El Archivo del Museo Zuloaga guarda también documentación del eclipse total de 1905, entre ella una carta de Ignacio Zuloaga a su tío Daniel, fechada en Éibar el 26 de agosto de 1905, en la que anuncia su viaje a Lerma junto a los pintores Darío de Regoyos y Pablo Uranga para presenciarlo. Pelayo Artigas, en 'Ayllón en la historia', menciona la participación de Juan Zuloaga, hijo de Daniel, que entonces tenía 21 años. El propio Daniel Zuloaga Boneta (Madrid, 1852 - Segovia, 1921) fue ceramista y pintor, considerado uno de los renovadores del arte ceramista en España. Se formó junto a sus hermanos en la Escuela de Cerámica de Sèvres, en Francia, donde fue discípulo de Salvetat y de Regnault entre 1867 y 1871. Su padre, Eusebio Zuloaga, fue armero y dirigió la Real Armería de Madrid, y su madre, Ramona Boneta, especialista en galvanoplastia.
Fecha de publicación
12 de agosto de 2026
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