
El domingo 27 de septiembre la Virgen de la Fuencisla, patrona de Segovia y de la Comunidad de Ciudad y Tierra de Segovia, volvió a su santuario de las Peñas Grajeras tras pasar el novenario en la Catedral de Santa María. Es uno de los momentos más emotivos y multitudinarios del calendario segoviano, y pone el punto final a las fiestas más queridas de la ciudad.
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La jornada empezó temprano, con el Rosario de la Aurora a las 7:00 desde los Jardinillos de San Roque hasta la Catedral. A las 11:00 llegó la Misa Solemne, presidida por el obispo de Segovia, D. Jesús Vidal Chamorro, con la intervención de la Coral Voces de Castilla. El traslado y la despedida se celebraron por la tarde: a las 17:00, tras el Santo Rosario en la Catedral, la imagen partió hacia el santuario. En el Azoguejo se llevó a cabo la despedida oficial, con el desfile de la Unidad de Alumnos de la Academia de Artillería, las danzas del 'Grupo de Coros y Danzas Emperador Teodosio', la intervención del obispo y el canto de la Salve. La imagen entró finalmente bajo un arco de honor en el pórtico del santuario.
El cortejo de regreso tiene su propio guion. La imagen, acompañada por las dulzainas de la Escuela de Dulzaina de Segovia, la Unidad de Alumnos de la Academia de Artillería y el grupo de danzas 'La Esteva', llegó a la puerta del Ayuntamiento alrededor de las 20:00, recibida por las autoridades religiosas, civiles y militares y por cientos de segovianos. Después se produjo la entronización en el Altar Mayor, con la oración de bienvenida del obispo y la entonación del Himno de la Fuencisla.
Detrás hay siglos de historia. La festividad se celebra el 25 de septiembre y la leyenda cuenta que la imagen llegó a la ciudad en el año 71 de la mano de San Jeroteo, primer obispo de su diócesis, y que su escultura había sido realizada por San Lucas. Ocultada durante la ocupación musulmana, la encontró por casualidad una judía de la ciudad cerca del santuario, lo que restableció su veneración. El nombre 'Fuencisla' viene del latín fons stillians, fuente que mana. Fue coronada canónicamente el 24 de septiembre de 1916 por el obispo Remigio Gandásegui y Gorrochátegi, y en 1957 se le impuso la Medalla de Oro de la provincia de Segovia.
El santuario merece una visita por sí mismo. Está en el valle del Eresma, al pie de las Peñas Grajeras, en la orilla norte del río, junto al Alcázar. El conjunto actual, de origen barroco, se construyó sobre una ermita medieval: las obras empezaron hacia 1598 bajo la dirección del maestro de obras Francisco de Mora y el arquitecto Pedro de Brizuela, y se inauguró en septiembre de 1613 tras quince años de trabajo. Por dentro guarda un retablo de Pedro de la Torre en el Altar Mayor, una notable reja barroca de Gregorio de Aguirre de 1764, el trono de plata de la Virgen, un óleo de El Españoleto, dos pilas de jaspe blanco y rojo de 1630 y un púlpito de hierro forjado de 1613. Abre todos los días de 8:00 a 21:00, con misa a las 19:00 y los domingos y festivos a las 12:30. Hay visitas guiadas por 15 euros, con punto de encuentro en la puerta de acceso al santuario.
Las fiestas no terminan del todo: desde el 29 de septiembre y hasta el 7 de octubre se celebra el Novenario de los Sexmos en el santuario, con Rosario y Novena a las 18:00 y Eucaristía a las 18:30, cada día dedicado a un sexmo distinto, del de la Trinidad al de San Millán. El lunes 28 se celebró además la Misa de Difuntos.
Fecha de publicación
29 de septiembre de 2026