
En pleno casco histórico de Segovia, en la calle Colón 5, funciona Pasapán, un espacio gastronómico que se presenta como un cruce entre tradición, elegancia y modernidad. El local lo lleva un equipo de nueve profesionales del sector, todos vinculados a la marca Alimentos de Segovia, y su propuesta se apoya en una cocina artesana, creativa y de proximidad, con productos ecológicos de la tierra segoviana.
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Lo primero que se nota al entrar es el ambiente. La decoración, descrita como «minimalista selvático», combina maderas claras, luces tenues y vegetación, y el espacio se reparte en tres ambientes: una sala de bar con mesas altas, un pequeño salón más íntimo y una tercera sala con más capacidad. En total caben 96 comensales, el local es accesible, admite mascotas y dispone de aire acondicionado y calefacción, algo que se agradece en cualquier estación. Abre de martes a domingo, con los lunes cerrados, en horario de comidas de 12:00 a 16:00 y de cenas de 20:00 a 24:00. El precio medio ronda los 25-30 euros, aunque la carta marca un rango de entre 20 y 30 euros. Un apunte importante para quien no quiera jugársela: las reservas se hacen por teléfono, en el 921 70 10 06, y conviene contactar al menos con 24 horas de antelación, ya que no aceptan reservas online.
La carta se abre con una buena variedad de entrantes. Hay ensalada de salmón marinado al jerez con rabanitos, semillas de sésamo negro, tomatitos cherry y salsa ponzu (14,00 €); ensaladilla Pasapán con ventresca de atún y mahonesa de lima y jengibre (12,50 €, con opción sin gluten); hummus de garbanzo de Valseca a las finas hierbas, semillas de sésamo negro y pan pita (12,10 €, con opciones sin gluten y veggie); torrezno de Segovia con patata revolcona y salsa Red Thai (14,50 €); papas castellanas con tres salsas (12,40 €, con opciones sin gluten y veggie); cremosas croquetas de cecina (12,50 €); tacos de cochinita pibil con salsa sriracha y guacamole, dos unidades (14,80 €, con opción veggie); y quesadilla de pollo de corral al chilindrón (14,80 €).
Entre los platos fuertes, la cocina se mueve entre lo clásico y lo arriesgado: lasaña de ternera con queso de oveja gratinado (14,80 €); hamburguesa 100% segoviana con carne de ternera, queso de aquí, cebolla crujiente y salsa de Whisky DYC (15,00 €, con opción sin gluten); lomo de bacalao confitado con pisto italiano y crujiente de parmesano (21,50 €); secreto de cerdo ibérico a la parrilla con salsa tamarindo, puré de manzana asada y chips de setas (18,50 €, con opción sin gluten); vacío de ternera a la parrilla con queso ahumado y chimichurri argentino (20,50 €); y costilla de cerdo laqueada con salsa barbacoa koreana (21,50 €).
Para cerrar, los postres van del helado de vainilla con tierra de brownie (6,20 €) a la tarta de manzana horneada al momento, que tarda unos 15 minutos (6,60 €, opción veggie), pasando por el brownie de chocolate con yogur griego (6,20 €, opción veggie), la espuma de coco con frutas de temporada y gelatina de cítricos (6,20 €, con opciones sin gluten y veggie) y la tarta de queso asada con coulis de violetas (6,80 €). La carta de vinos es amplia, con tintos, blancos, rosados, champagnes, corpinnats y cava de D.O. Ribera del Duero, Rioja, Valtiendas, Toro, Jumilla, Campo de Borja, Tierra de Castilla y León, Somontano, Bierzo, Rueda, Rías Baixas y Cigales, con precios entre 16,50 y 40,00 euros. Hay también una extensa carta de cervezas industriales y artesanas, zumos naturales, kombuchas y limonadas a 3,50 euros. Varios platos admiten opciones vegetarianas y sin gluten, aunque el restaurante advierte que no puede garantizar la ausencia de contaminación cruzada en los productos sin gluten. La carta está disponible en español y en inglés.