
La Muestra de Teatro Aficionado 2026 ya es historia en Nava de la Asunción. Se celebró entre el viernes 16 de enero y el viernes 20 de febrero, con una sesión cada viernes a partir de las 21:00 horas en el Salón de Usos Múltiples del Ayuntamiento, en la avenida del Balonmano Nava, 5. La organizó el Consistorio navero dentro de su programa 'Invierno Cultural', con entrada libre hasta completar aforo y en colaboración con empresas y comercios del pueblo. En total fueron seis funciones, una por viernes, con compañías locales y obras muy distintas entre sí.
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Abrió el grupo cuellarano Teatro Loco Vecindario el 16 de enero con La criaturita er inucente (o La criaturita er inocente), una comedia de 90 minutos que sigue el juicio contra el joven Rayan Antoño por tenencia y tráfico de drogas; el acusado es hijo de La Trece, que confundió la droga de su hijo con perejil y la echó en un guiso de pavo que degustó el señor Obispo, quien acabó denunciándolo. Era la continuación de Operación Avechucho, puesta en escena el año anterior. El 23 de enero le tocó el turno a los segovianos de Ponte a la cola Teatro, que llevaron Las criadas de Lorca, una tragicomedia de 60 minutos en la que la Poncia (de La casa de Bernarda Alba), El Ama (de Doña Rosita la soltera) y Clavela (de Mariana Pineda) se reúnen a orillas del río Darro para comentar que Yerma ha acabado con la vida de su marido Juan, con humor, romances y canciones de Lorca.
El 30 de enero, La Alborada de Hontoria estrenó Yo soy Cristóbal Colón, comedia de 85 minutos de Rafael Mendizábal ambientada en los años 90, en la que un matrimonio con dos hijos y la suegra vive peripecias imprevistas e increíbles. El 6 de febrero llegó el suspense con Catarsis Teatro, grupo de Segovia, que representó La infancia perpetua, de Luis Bartolomé Herrero: 80 minutos en los que Tino y Mayte, dos hermanos adultos, se enfrentan a la desaparición de su padre en un desván lleno de recuerdos, con el peso del abandono y la lucha por romper con el pasado como hilo conductor. El 13 de febrero, El Arroyejo de Pinarejos puso Tengo un millón, comedia de 80 o 90 minutos de Víctor Ruiz Iriarte sobre un matrimonio humilde que, por accidente, entra en posesión de un millón de pesetas y empieza a aparentar riqueza, después de que la bolsa de dinero hubiera pasado de mano en mano hasta llegar a Mateo.
El cierre, el 20 de febrero, corrió a cargo del grupo vallisoletano Pozal de Gallinas Teatro con Anacleto se divorcia, 90 minutos de comedia sobre un portero de fábrica harto de estar siempre a la gresca con su mujer, Baldomera, que decide separarse. Alrededor de ese programa principal circularon otras obras: La Celestina del siglo XXI, dirigida por Marian San Pablo Martín; Pasaremos sin nombres a la historia, de Luis Bartolomé Herrero, también de Catarsis Teatro; Esto no es una peli romántica, dirigida por Daniel Gómez Gª con Nuevos Horizontes - Fundación Personas; Susana quiere ser decente, adaptación de Jorge Llopis Establier para La Alborada de Hontoria; Mamaaaá!!, de Jordi Sánchez y Pep Antón Gómez, de Fénix Teatro; y El pobrecito embustero, adaptación de la obra de Víctor Ruiz Iriarte a cargo de El Arroyejo. Seis viernes, seis compañías y un abanico que fue del suspense al humor más local.
Fecha de publicación
2 de agosto de 2026
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