
Hay citas que se miden más por lo que representan que por lo que duran, y el festival de poesía Panduro Brieva es una de ellas. Este año alcanza su décima edición en Segovia, una cifra redonda para un festival que ha hecho de un pequeño municipio su escenario habitual, y lo hace con un cambio de registro: el programa se desplaza hacia la noche, con lecturas y actividades concentradas en horario vespertino y nocturno, aprovechando el propio paisaje segoviano como telón de fondo. La propuesta es sencilla en apariencia pero difícil de encontrar en otro lado: reunir en un mismo espacio a poetas contemporáneos y a un público que va allí a escuchar, sin más pretensión que esa.
Cada semana elegimos 🏆 los 5 mejores 🏆 planes de Segovia y te los enviamos. Solo un email semanal, sin spam.
Al enviar tu correo, aceptas nuestra Política de Privacidad
Para entender cómo ha llegado hasta aquí conviene mirar un poco atrás, porque Panduro no nació de la nada. En ediciones anteriores el festival ha ido rotando sus formatos y sus protagonistas. En 2024, por ejemplo, se celebró entre el 9 y el 11 de agosto con el apoyo de la Diputación de Segovia, que aportó 7.000 euros para acercar a Brieva a poetas de la provincia y de otras partes de Castilla y León y del resto de España. Aquella edición abrió con un micro abierto titulado 'Voces de nuestro pueblo', en el que vecinos y visitantes podían recitar sus propios versos o los de sus autores favoritos, y continuó con un pregón a cargo del periodista y escritor Carlos Aganzo, seguido de las ya tradicionales campanadas con las que Brieva inaugura cada verano su año poético. Aquel fin de semana combinó recitales foráneos con una jornada más centrada en lo local, con el recital 'Poetas de nuestra tierra' y un cierre dedicado a los más pequeños, con cuentos rimados y poemas a granel.
Un año después, en 2025, el festival volvió a concentrarse en dos jornadas, los días 8 y 9 de agosto, y cambió el pregón por la voz y la percusión de Llanos Monreal, del mítico Nuevo Mester de Juglaría. Aquella edición reunió nombres como Esperanza Ortega, Premio Gil de Biedma en 1995, y el cantautor Luis Pastor, Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, además del recital a cuatro voces del grupo valenciano Cantaticó. Tampoco faltó el espacio para los niños, con el espectáculo 'Versos arropados' de Alberto NiñoCactus en el centro cultural Lucía Bosé, ni los puestos de libros en la plaza, que permiten llevarse a casa algo de lo que se ha leído en directo. El viernes arrancó con el recital 'Campos de Castilla' de Nómadas del Verso y terminó con un micrófono abierto y el concierto de la segoviana Álida Jiménez, que cantó a Machado con su proyecto 'La modernidad del alma'.
Llegar a la décima edición con el programa volcado hacia la noche es una manera de subrayar lo que Panduro ha ido construyendo: una cita literaria enmarcada en el entorno natural de Segovia, centrada en la poesía contemporánea y abierta a quien quiera acercarse a leer en voz alta. El festival sigue apoyándose en el Ayuntamiento de Brieva y en la Diputación de Segovia, y mantiene esa mezcla de autores locales y voces llegadas de fuera que lo ha caracterizado desde sus inicios. En una provincia con tanta tradición literaria, que un festival de poesía cumpla diez años en un pueblo es, en sí mismo, un dato que merece la pena seguir.
Fecha de publicación
11 de agosto de 2026