
Segovia se mira casi siempre desde el mismo ángulo: el Acueducto visto desde abajo, con sus arcos recortados contra el cielo. Pero hay otra forma de verlo, y es la que se descubre cuando uno se fija en cómo la ciudad se ha ido pegando a él. A lo largo de los siglos, las casas se fueron empotrando en sus arcos, y hoy eso constituye una ruta patrimonial muy propia de aquí, donde la arquitectura romana se funde con la medieval y la moderna.
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El protagonista es, claro, el Acueducto. Es un monumento romano del siglo II d.C., reconstruido ese mismo siglo, declarado Monumento Nacional el 11 de octubre de 1884 y Patrimonio de la Humanidad en 1985. Es uno de los acueductos romanos mejor conservados del mundo. En total recorre unos 17 kilómetros —aproximadamente 16.222 metros— desde el manantial de la Fuenfría, en la Sierra de Guadarrama, en el paraje de La Acebeda, hasta la ciudad. El tramo que todos reconocemos, el del núcleo urbano, tiene 813 metros y 167 arcos: 75 sencillos desde la llegada a la ciudad hasta la plaza de Día Sanz, 44 arcadas de orden doble —88 arcos— a continuación y otros cuatro sencillos después. En el primer sector aparecen 36 arcos apuntados, reconstruidos en el siglo XV para restaurar la parte que los musulmanes destruyeron en 1072. En su punto más alto alcanza los 28 metros —28,10 metros concretos en la Plaza del Azoguejo— y tiene cerca de seis metros de cimientos. Está hecho con sillares de granito asentados sin argamasa, traídos de las canteras cercanas a Madrona y otros puntos del entorno segoviano, con unas 20.400 piezas unidas en seco. Funcionó hasta mediados del siglo XIX, cuando lo sustituyó el acueducto de la Compañía de los Caminos de Hierro.
Cerca, en la calle Juan Bravo, está la Casa de los Picos, un palacio y casa noble del siglo XV —algunas fuentes lo sitúan en el último tercio del siglo— cuya fachada luce 617 bloques de granito en forma de punta de diamante, también citados como 600 picos. Es un ejemplo de arquitectura gótica tardía que combinaba una función defensiva con una simbólica. Originalmente se llamó Casa de los De la Hoz, y en el siglo XVI Juan de la Hoz la reformó dotando su interior de elementos renacentistas. Hoy alberga la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Segovia; la fachada se puede ver siempre, aunque el acceso al interior depende de las exposiciones y del horario escolar, que es de lunes a viernes de 8:30 a 15:15 y de 16:00 a 21:45. Otro ejemplo es la Casa de la Cueva, estructura del templo de la Catedral de Segovia, del siglo XVI. La Catedral, de estilo sobrio que mezcla gótico tardío, rasgos herrerianos, barroco y neoclásico, se dispone en tres naves con planta de cruz latina, con una girola de siete capillas, un coro de 116 sillas góticas y el retablo mayor que Francisco de Sabatini diseñó entre 1768 y 1775. Tiene tres puertas: la de San Geroteo, la de San Frutos, inaugurada en 1633, y la de Santa María o puerta del Perdón.
El entorno urbano del Acueducto cruza el centro histórico, pasa por la Plaza del Azoguejo —punto de mayor afluencia turística— y continúa por la calle Real hasta la Plaza Mayor. Cerca quedan la Casa de los Picos, la Plaza de Medina del Campo, la iglesia de San Martín y la Catedral. El Mirador del Postigo y la Calle San Juan son otros ángulos recomendados para fotografiarlo. No tiene entrada ni horario fijo por estar al aire libre, aunque los fines de semana hay eventos culturales o visitas guiadas organizadas por empresas como Segovia Esencial.
Fecha de publicación
19 de agosto de 2026