
La fatiga digital es real, y parece que en Santiago estamos buscando desesperadamente volver a las formas de ligar y socializar de antes. Ya no se trata solo de desinstalar Tinder, sino de encontrar alternativas que nos obliguen a levantar la vista de la pantalla. Y en Compostela, un emprendedor ha dado con una idea tan sencilla como brillante: el 'Tinder analógico'.
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La iniciativa nació en A Senda do Pool, la sala de billar de la Avenida Rosalía de Castro, impulsada por su dueño, Yago Navaza. Justo antes de Navidades (finales de 2025), Yago puso una pizarra invitando a la gente a participar en un 'Messenger A Senda do Pool'. La mecánica era simple: deja tu número de teléfono para una cita a ciegas, especificando tu sexo. La respuesta fue inmediata. En solo dos días, la pizarra se llenó de números de personas de todas las edades, desde veinteañeros hasta gente de más de 40. Yago, que ya organiza torneos de billar, futbolín y juegos de mesa como el parchís o el Virus! (y planea unas 'Olimpiadas de Juegos de los 90' para febrero de 2026), se dio cuenta de que la gente se apuntaba, pero la timidez ganaba la partida: nadie se atrevía a llamar. Por eso, su siguiente paso es tomar el rol de 'Celestino', creando él mismo un chat con todos los números para organizar una xuntanza y forzar ese primer encuentro. Es un reflejo de cómo, incluso con la herramienta a mano, necesitamos un empujón para dar el paso fuera de la zona de confort digital.
Pero esta pizarra no es la única forma de buscar conexiones auténticas en la ciudad. Santiago, con su ambiente universitario y la constante afluencia de gente del Camino, siempre ha tenido una vida social muy activa, y hay grupos que llevan años demostrando que la mejor forma de conocer gente es a través de intereses comunes y el cara a cara. El ejemplo más claro es Coleguiñas, un grupo que nació en 2018 y que ha crecido hasta tener cientos de miembros activos. Aunque empezó con una app (Meetup), rápidamente se trasladó a WhatsApp para organizar quedadas centradas en la amistad.
Lo interesante de Coleguiñas es su diversidad: en sus eventos se junta gente de 20 a 70 años, demostrando que la necesidad de socializar no tiene edad. Sus planes son variados y constantes: desde quedadas oficiales cada dos viernes (un punto de reunión habitual es el bar Óvalon en Casas Reais, fundado por gente que se conoció en el grupo), hasta concursos de tortillas en parques, escape rooms, intercambios de idiomas o noches de Trivial. Incluso han adaptado el concepto de Speed dating para buscar amigos, donde los participantes hablan cinco minutos con cada persona antes de seleccionar a sus tres favoritos. Es un modelo que funciona porque se centra en la actividad y en la creación de un círculo social amplio, más allá de la presión de encontrar pareja.
Esta tendencia a lo analógico en Santiago se enmarca en un movimiento más amplio en Galicia, donde otros locales han experimentado con ideas similares, como la taberna 'A Mina' en Vigo, que usa posavasos para el flirteo anónimo. Pero en Compostela, la combinación de la nostalgia de los juegos de los 90 en A Senda do Pool y la estructura de apoyo social de Coleguiñas demuestran que, aunque las apps como Tinder (que por cierto, ya está disponible en gallego desde octubre de 2025) sigan siendo populares, la gente valora cada vez más la espontaneidad y la calidez de las interacciones que solo se dan cuando dejas el móvil en el bolsillo y te atreves a mirar a la persona que tienes enfrente.
Fecha de publicación
13 de enero de 2026
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