
Santiago está en ese momento del año en el que, si te descuidas un par de días, te pierdes lo mejor de la primavera. Esta semana, el protagonista es el Parque Eugenio Granell, en el barrio de O Paxonal. Si has pasado cerca de la zona de Pontepedriña, habrás visto que los magnolios están en plena explosión. Es una floración llamativa pero bastante corta, así que estos días de sol son el momento para acercarse. El parque tiene unos 130.000 metros cuadrados, lo que lo convierte en uno de los más extensos de la ciudad. Se divide en tres partes bien diferenciadas: la zona más ajardinada donde están los magnolios, las camelias, los cerezos y los ciruelos; el bosque de ribera pegado al río Sar con sus sauces y fresnos; y la Carballeira do Restollal, que es un robledal con ejemplares centenarios que te hacen olvidar que estás a cinco minutos de la estación de tren. Además de los árboles, el parque cuenta con tres miradores, una pista de skate, carril bici y un área específica para que los perros puedan estar sueltos.
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Si te interesa la botánica o simplemente buscas un sitio diferente para caminar, el siguiente punto en la ruta es el Parque de Belvís. Lo que lo hace distinto son sus tres laberintos de camelias, que son únicos en Europa. Hay más de 1.700 ejemplares que ya alcanzan los dos metros de altura, por lo que es posible internarse entre los pasillos de setos. Las camelias suelen estar en su mejor momento entre febrero y mayo, así que ahora mismo, a principios de marzo, están en plena temporada. El parque ocupa una vaguada que separa el casco histórico del Seminario Menor y el Convento de Belvís, conservando ese aire de valle agrícola con sus huertas urbanas. Es un espacio con mucha luz por las tardes y ofrece una perspectiva de la ciudad que cambia bastante cuando se enciende la iluminación nocturna de los edificios del Ensanche.
No se puede hablar de flores en Santiago sin pasar por la Alameda. Es el punto de referencia para ver camelias en el Paseo da Ferradura, donde conviven con robles centenarios en la Carballeira de Santa Susana y eucaliptos gigantes. Además de la vegetación, el paseo permite ver la fachada de la Catedral desde los miradores. Por otro lado, el Parque de Bonaval ofrece un ambiente más arquitectónico. Fue diseñado por Álvaro Siza e Isabel Aguirre sobre el antiguo cementerio y la huerta del convento dominico. Lo interesante de Bonaval en primavera es el contraste del granito con el verde nuevo de las terrazas. En la parte alta, cerca de la escultura Porta da Música de Eduardo Chillida, se obtienen vistas de los tejados de la ciudad. El diseño del parque respeta la estructura original de la finca, manteniendo el robledal y los muros de esquisto restaurados.
Estos espacios verdes no están aislados, sino que forman parte del proyecto del Itinerario Verde. La idea es conectar parques como el Granell con el de Conxo y el Campus Sur, permitiendo cruzar gran parte de Santiago a través de senderos naturales. Es una alternativa para moverse por la ciudad evitando el tráfico y disfrutando de especies como abedules, ginkgos o laureles cerezos que ahora están despertando. Con las temperaturas suaves de estos días, recorrer estos jardines es una forma de ver cómo cambia el paisaje urbano antes de que la floración de los magnolios desaparezca hasta el año que viene.
Fecha de publicación
8 de marzo de 2026
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