
Esta madrugada la Unesco examina la propuesta gallega para decidir si la Ribeira Sacra entra en la lista de Patrimonio de la Humanidad. La comarca, en el sur de Lugo y el norte de Ourense, ya es Reserva de la Biosfera junto a las Serras do Oribio y Courel, y reúne lo que justifica esa candidatura: una de las mayores concentraciones de arquitectura románica de Europa, viñedos en pendientes casi verticales y pueblos de piedra. El organismo consultivo detrás de la evaluación es ICOMOS, el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios, que es quien emite el informe sobre el que el Comité de Patrimonio Mundial toma la decisión final.
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Para quien quiera descubrirla antes de que el sello sea oficial, el punto de partida lógico es Monforte de Lemos, capital de la Ribeira Sacra, con su Torre del Homenaje del Castillo de los Condes de Lemos, el Museo del Ferrocarril de Galicia, el museo Casas de Muñecas, los Pazos de Tor y Molinos de Antero y el Centro de Interpretación del Vino. Desde allí se despliegan dos rutas principales. La primera sigue el río Miño hacia Marce, con la cascada de Auga Caída, y continúa hasta Fión, con el mirador de O Cabo do Mundo II y el castro; incluye el Ecomuseo de Arxeriz, la Playa de A Cova y Belesar, desde donde sale un catamarán que navega entre aldeas sumergidas. La segunda toma la LU 903 hacia Doade, con sus bodegas y un tren turístico hasta la ladera de Amandi, y remata en el Cañón del Sil —los llamados «Fiordos Gallegos»—, donde un catamarán surca los últimos 25 kilómetros del río entre viñedos. Se puede completar con los miradores que se asoman al Sil y una visita a los centros de alfarería de Gundivós.
El románico es el otro gran protagonista. Hay una docena de monasterios medievales, entre ellos Santa Cristina de Ribas de Sil y Santo Estevo, este último visitable y con posibilidad de alojarse en el hotel Parador. Las iglesias románicas —San Paio de Diomondi, Santo Estevo de Atán, San Miguel de Eiré y San Fiz de Cangas— y los Colegios de los Padres Escolapios en Monforte, que guardan dos cuadros del Greco, forman parte del mismo conjunto. Para las vistas, los Balcones de Madrid en el valle del Sil, el mirador de Castro Caldelas, el Faro de Chantada y el enorme meandro del Miño en Cabo do Mundo.
Si vas este verano, hay detalles prácticos que conviene tener presentes. Las iglesias románicas abren del 1 de julio al 30 de septiembre, y del 18 de julio al 30 de agosto funciona un servicio gratuito de lanzaderas. Hay que reservar entrada para Montederramo, Parada de Sil y Xunqueira de Espadanedo. En cuanto a las carreteras, el acceso por la LU-P-1801 desde Chantada hacia los miradores de Sernade y A Grixoá, Penedo de Garabullo y las iglesias de Santo Estevo de Chouzán y San Xoán da Cova está cortado, aunque se puede llegar por Peares; también sigue cerrada por derrumbe la LU-P-4103 que une Santo Estevo de Ribas de Sil con Pantón. Como actividades extra, la zona ofrece viajes en globo, rutas del románico, paseos en kayak y el escape room al aire libre «Buskalo en la Ribeira Sacra».
Fecha de publicación
27 de julio de 2026