
Desde este viernes, el Museo das Peregrinacións e de Santiago tiene dos nuevos inquilinos que han hecho un viaje bastante largo para volver a casa. Se trata de dos esculturas románicas del siglo XII que originalmente formaban parte del tímpano del Monasterio de San Lourenzo de Carboeiro, en Silleda. Las piezas, un Cristo en Majestad (o Pantocrátor) y un relieve con los símbolos de los evangelistas San Lucas y San Juan, han pasado las últimas cuatro décadas en Barcelona, concretamente en el Museu Frederic Marès, y su regreso a Galicia se ha formalizado ahora mediante un acuerdo de préstamo de larga duración.
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La historia de estas tallas es de esas que parecen sacadas de un archivo policial. Fueron sustraídas del monasterio en 1957, un momento en el que el edificio ya era Monumento Nacional desde hacía décadas, lo que legalmente impedía cualquier tipo de venta o traslado de sus elementos arquitectónicos. Tras años en paradero desconocido, reaparecieron en los años setenta en una colección privada y terminaron siendo adquiridas por el museo barcelonés en 1980. El medievalista Francisco Prado-Vilar fue quien dio con la tecla definitiva al localizar la denuncia original del robo, demostrando que la salida de las piezas de Galicia fue totalmente ilícita.
El acuerdo que ha permitido traerlas de vuelta se ha cerrado como un comodato por diez años, prorrogables por otros diez, lo que garantiza que las esculturas se queden en Santiago al menos durante las próximas dos décadas. Las autoridades han destacado que este pacto entre la Xunta de Galicia y el Ayuntamiento de Barcelona es un modelo de colaboración administrativa que ha evitado tener que ir a juicio, algo que suele alargar estos procesos durante años. Ahora, las piezas se exhiben con los mismos criterios de seguridad y conservación que tenían en su anterior sede, integrándose en el discurso medieval del museo compostelano.
Aunque ahora se pueden visitar en la planta baja del museo en la Plaza de Platerías, la idea compartida por las instituciones es que este sea un paso intermedio. El objetivo final es que, una vez que el monasterio de Carboeiro cuente con un proyecto museográfico adecuado y las condiciones de seguridad necesarias, las esculturas puedan volver a su ubicación original en Silleda. Por ahora, tenerlas en Santiago permite apreciar de cerca el trabajo del taller del Mestre Mateo, ya que estas obras guardan una relación estilística muy estrecha con el Pórtico de la Gloria de la Catedral.
Fecha de publicación
21 de febrero de 2026
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