
Hay un pasaje en el Ensanche compostelano que casi todo el mundo cruza sin mirar: las galerías que conectan la avenida Rosalía de Castro con la Rúa Nova de Abaixo. Hasta hace poco eran un espacio interior deteriorado, y ahora funcionan como un museo de arte urbano al que se entra caminando. La intervención, impulsada por la Concejalía de Xuventude, suma 220 metros cuadrados de murales repartidos por los distintos tramos de las galerías, y se trabajó durante un mes, con la finalización prevista hacia el 20 de julio.
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La firma del proyecto son ocho nombres del muralismo gallego: Møu, nacido en Ordes; Xoana Almar, santiagués nacida en 1983; Miguel Peralta, muralista almeriense afincado en Santiago; Sekone; Sokram; Lidia Cao; Yoseba Muruzábal y Nove Noel. Cada uno trabajó una obra individual con libertad creativa, pero todos participaron además en una intervención conjunta situada en la entrada del recinto por la Rúa Nova de Abaixo, que es el punto más visible del conjunto.
La concejala de Juventud, María Rozas, visitó el resultado el miércoles 5 de agosto, con varios de los creadores presentes: Møu, Xoana Almar, Yoseba Muruzábal, Miguel Peralta, Nove Noel y Sekone. Los propios artistas calificaron la actuación como un "punto de inflexión" para el colectivo artístico de la ciudad, y ahí reside buena parte de lo que hace distinto a este proyecto: es pionero por desarrollarse en un espacio interior y por reunir a varios autores que trabajaron tanto en piezas individuales como en una creación colectiva.
Para quien lo recorra, el orden tiene su gracia. Se entra por un lado y se va descubriendo una firma tras otra, con la obra conjunta sirviendo de carta de presentación en la Rúa Nova de Abaixo. No es un museo con taquilla ni horario: es un pasaje que ya se cruzaba y que ahora tiene paredes pintadas, y que se puede ver simplemente pasando de una calle a otra. La idea que defienden los participantes es precisamente esa, dar visibilidad a la creación urbana gallega en un espacio nuevo y abierto a la ciudadanía.
Lo interesante es que el muralismo suele asociarse a grandes muros exteriores, y aquí el soporte es el interior de unas galerías del Ensanche. Esa diferencia es la que los propios artistas subrayan como novedad. El resultado es un recorrido corto pero denso, con ocho estilos distintos conviviendo en los mismos 220 metros cuadrados, y una pieza colectiva que resume el trabajo del grupo en la entrada más transitada. Si sueles moverte por el centro, es una excusa más para cambiar la ruta habitual entre Rosalía de Castro y la Rúa Nova de Abaixo y fijarse en lo que ahora hay en las paredes.
Fecha de publicación
8 de agosto de 2026