
El Mar de Ardora es uno de esos fenómenos que parecen sacados de una película: el agua del mar se ilumina con un manto de luces azuladas y verdosas que se activan con el movimiento. La responsable es la bioluminiscencia de unos microorganismos marinos, sobre todo del dinoflagelado Noctiluca Scintillans, conocido como 'chispa de mar', que mide apenas un milímetro y contiene luciferina. La luz azul surge cuando esa luciferina se oxida al agitarse el agua, según explica la revista Science. En el caso gallego, el fenómeno se concentra entre junio y septiembre, con su pico entre julio y septiembre, y se da en noches cálidas de verano, sin luna o con poca luz, lejos de los núcleos urbanos y con el agua a temperatura elevada.
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Lo primero que hay que tener claro es que no hay garantías ni horarios: el Mar de Ardora es impredecible, se mueve con las corrientes y depende de la concentración de fitoplancton. Influyen la temperatura, el oleaje, la presencia de peces o barcos y, sobre todo, la ausencia de contaminación lumínica. Por eso, los mejores puntos están en la Costa da Morte y otras zonas del litoral. La playa de Carnota, en A Coruña, es la más larga de la comunidad, con cerca de siete kilómetros de arena fina, y una de las más probables para encontrarlo. Muxía, a unos 40 kilómetros, preside la ría do Porto y ofrece mar abierto con poca luz artificial. Las islas Cíes y la isla de Ons, en Pontevedra, son emblemáticas por sus aguas poco profundas y la oscuridad total; en Ons, con unos 4,5 kilómetros cuadrados, se accede en barco y hace falta autorización del 15 de mayo al 15 de septiembre, así que conviene reservar alojamiento con antelación.
Hay más opciones repartidas por la costa: la playa de Os Riás, en Malpica de Bergantiños, es un enclave aislado donde la arena a veces desaparece con las altas mareas y el fenómeno se aprecia desde el acantilado; Rebordelo, en Cabana de Bergantiños, está rodeada de pinares y eucaliptos; A Ermida, en Corme y Ponteceso, tiene arena fina y clara; O Ézaro, en Dumbría, es conocida por la desembocadura del río Xallas y su cascada; y la playa de Morazón, en Sada, también llamada Fontán, en la ría de Betanzos, ha protagonizado numerosos avistamientos en 2026. En Cee son habituales las playas de Estorde y Gures, y el cabo Fisterra es otro punto destacado.
Para verlo, lo ideal es ir en noches despejadas, sin luna llena y con temperaturas altas, ya sea desde la orilla o desde los acantilados con prudencia. Si quieres fotografiarlo, una cámara con buena respuesta en poca luz, ISO alto y larga exposición; con el móvil, un trípode es imprescindible. Conviene evitar las luces artificiales y no bañarse: el fenómeno no afecta a la salud, aunque las personas con alergias podrían tener alguna reacción. El nombre viene de 'arder', por la expresión 'arder a auga', que los marineros usaban para describir el mar en llamas; Alexandre Nerium, exmarinero y guía del Museo da Pesca de Finisterre, contaba que eso servía para localizar los bancos de peces en la oscuridad. Julio Verne lo incluyó en 'Veinte mil leguas de viaje submarino', y aunque se ha identificado en más de 200 lugares del mundo, la Costa da Morte es uno de los epicentros del fenómeno.
Fecha de publicación
24 de julio de 2026
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