
Si ayer, sábado 17 de enero, pasasteis por el Palacio de Congresos e Exposicións de Galicia en Santiago, seguramente notasteis una energía diferente. Y es que la ciudad acogió uno de esos espectáculos que demuestran que la música no tiene etiquetas: la fusión de la Dj Symphonic & Royal Film Concert Orchestra.
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Este evento, que se celebró a las 19:30 horas, no es un simple concierto, sino una propuesta que une la seriedad de una orquesta sinfónica con la potencia y el ritmo de un DJ. La idea es coger grandes himnos del pop y la electrónica y vestirlos con la riqueza instrumental de una formación clásica. La orquesta encargada de esta tarea es la Royal Film Concert Orchestra (RFCO), una agrupación compuesta por músicos de orquestas europeas, conocidos por su trabajo en bandas sonoras de cine. Esta experiencia previa en música épica y emotiva les permite abordar con maestría los arreglos de temas que, a priori, parecen muy alejados de lo sinfónico.
El repertorio es, sin duda, lo más llamativo. ¿Quién se imaginaría escuchar en el mismo programa a Coldplay y a Daft Punk? La noche estuvo llena de sorpresas, interpretando desde el himno Flying Free de Pont Aeri hasta el épico Bohemian Rhapsody de Queen, pasando por éxitos electrónicos como Titanium de David Guetta, Wake Me Up de Avicii o Adagio for Strings de DJ Tiësto. La orquesta, con más de 60 profesores, consigue que estos temas, que normalmente asociamos a la pista de baile, adquieran una nueva dimensión, manteniendo la energía original pero añadiendo una capa de matices orquestales.
Al frente de la RFCO estuvo el director Fernando Furones, una figura clave en este tipo de espectáculos. Furones es conocido por su capacidad para conectar con el público y por su enfoque enérgico, que rompe con la formalidad tradicional de la música clásica. Su presencia en el escenario, junto al DJ Symphonic, convierte el concierto en una experiencia visual y sonora donde la orquesta se siente como un instrumento solista más, dialogando constantemente con los beats electrónicos.
Este formato de concierto, que forma parte de una gira más amplia, ha demostrado ser un éxito en varias ciudades, y Santiago no fue la excepción. Es una manera de acercar la música orquestal a un público que quizás nunca ha pisado un auditorio, demostrando que la versatilidad de una sinfónica va mucho más allá del repertorio académico. Para quienes se quedaron con las ganas de asistir, o para aquellos que quieran revivir la experiencia, las entradas se vendieron en varias zonas con precios que iban desde los 38 € hasta los 56 € (Zona A Central), reflejando la magnitud de la producción que se montó en el Palacio de Congresos. Sin duda, un evento que marcó la agenda cultural de este fin de semana en Compostela.
Fecha de publicación
18 de enero de 2026
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