
Si te apetece hacer el Camino pero el Francés te resulta demasiado masificado, el Camino Portugués por la Costa es la alternativa que más está creciendo. La ruta se consolida como una de las más atractivas para llegar a Santiago de Compostela: sale de Oporto y avanza en paralelo al Atlántico, con el océano como compañero durante gran parte del trayecto. Se une al Camino Portugués Central en Redondela y desde ahí se adentra en la provincia de Pontevedra, pasando por Viana do Castelo, Caminha, Baiona, Vigo, A Guarda, Oia, Redondela, Pontevedra y Caldas de Reis.
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La ruta oficial desde Oporto hasta Santiago tiene unos 270 kilómetros y se reparte en doce etapas. El primer tramo, por el norte de Portugal, es muy llano y discurre por las pasarelas de la Ecovia Litoral Norte; ya en Galicia el relieve se accidenta un poco, aunque sin grandes desniveles, por lo que no se considera una ruta difícil. El itinerario detallado es el siguiente: Oporto – Póvoa de Varzim (37 km), Póvoa de Varzim – Esposende (21 km), Esposende – Viana do Castelo (24 km), Viana do Castelo – Vila Praia de Âncora (19 km), Vila Praia de Âncora – A Guarda (19 km), A Guarda – Oia (16 km), Oia – Baiona (18 km), Baiona – Vigo (24 km), Vigo – Redondela (16 km), Redondela – Pontevedra (18 km), Pontevedra – Caldas de Reis (21 km) y Caldas de Reis – Padrón (18,6 km), con una etapa final de Padrón a Santiago de 24,3 kilómetros. En el camino se cruzan ríos como el Duero o el Miño.
Lo interesante es que no hace falta empezar en Oporto. Desde Tui hay unos 120 kilómetros, unas seis o siete etapas, que es la variante más transitada en el tramo español; desde Baiona son seis etapas y unos 128 kilómetros; y desde A Guarda hasta Santiago quedan unos 150 kilómetros repartidos en ocho etapas. Los paisajes son parte del atractivo: playas de arena blanca y vistas constantes al Atlántico. En Viana do Castelo destaca el puente Eiffel sobre el río Lima y el Monte de Santa Luiza, con su funicular de 650 metros; en Caminha se toma un ferry para cruzar la frontera hasta A Guarda, donde el Monte de Santa Tecla y el Castro de Santa Trega miran al mar; en Oia está el monasterio de Santa María de Oia, el único de la península levantado junto al mar; y en Baiona, la villa que recibió la noticia del Descubrimiento de América, se puede ver la réplica de La Pinta y la Fortaleza de Monterreal.
La historia del camino es antigua: se consolidó en el siglo IX tras el hallazgo de los restos del Apóstol, y por él peregrinaron Isabel de Portugal, el rey Manuel I en el siglo XVI y Cosme de Médici. Tras un declive desde finales del siglo XVI, en el siglo XXI se ha convertido en la tercera ruta jacobea más transitada de la península. Para obtener la Compostela hay que recorrer un mínimo de cien kilómetros a pie y conseguir dos sellos por día en los últimos cien. La Oficina del Peregrino está a la izquierda de la Catedral, y en Santiago suele haber misa del peregrino a las 12:00 y a las 19:30. La señalización es buena, con flechas amarillas, baldosas y señales azules y blancas con la concha.
El destino final es la Catedral de Santiago de Compostela, en la Plaza del Obradoiro, que acoge el sepulcro del Apóstol Santiago el Mayor y es considerada la obra más sobresaliente del arte románico en España. Fue declarada bien de interés cultural en 1896 y el casco histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1985. Su planta es en cruz latina, con tres naves y unos 8.000 metros cuadrados interiores, y combina el románico con añadidos góticos, renacentistas y barrocos.
Fecha de publicación
22 de septiembre de 2026