
Galicia acaba de poner en marcha una ruta que no se parece a ninguna otra del país: el Camiño do Litoral, un recorrido de 1.400 kilómetros que une Ribadeo, en la frontera con Asturias, con A Guarda, junto al estuario del Miño. Son 52 etapas, con una media de 20 a 30 kilómetros cada una, todas caminables y la mayoría ciclables, que atraviesan 78 municipios. La señalización oficial se instaló en agosto de 2026, con 79 paneles informativos con código QR, 249 elementos de pequeña señalización, 25 señales direccionales y 5 especiales, un bloque que costó 200.000 euros. El proyecto se presentó en FITUR en enero como «Conecta Litoral» y su aplicación móvil salió el 1 de julio, con mapas interactivos, tracks GPS por etapa e información de alojamientos, gastronomía y servicios.
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La idea es descubrir el litoral gallego a pie o en bicicleta, lejos del Camino de Santiago tradicional. De hecho, por aquí no se obtiene la Compostela, aunque la ruta se está homologando progresivamente como Sendero de Gran Recorrido. El itinerario se reparte en tramos con mucha personalidad entre sí: A Mariña Lucense, con sus arenales abiertos; Ortegal, de acantilados y pueblos; Ferrolterra, con rastro militar en la ría, surf y herencia naval; el Área da Coruña, con la ciudad y senderos costeros; la Costa da Morte, con acantilados y arenales hacia Fisterra; la Costa da Morte Sur, de pueblos de piedra, marismas y el arenal de Carnota; Barbanza y Arousa Norte, más llano, con las dunas de Corrubedo y los muelles de Ribeira, A Pobra y Rianxo; Arousa Sur y el Salnés, con los viñedos de albariño de Cambados; la Ría de Pontevedra, de playas urbanas y calas; y la Ría de Vigo y el Baixo Miño, que rodea O Morrazo, Redondela, Vigo, Baiona y el Miño.
Por el camino aparecen faros históricos, puertos pesqueros, castros, iglesias románicas, ermitas y arquitectura popular, y se cruzan entornos protegidos como parques naturales y espacios Natura 2000. El primer tramo, el que sale de Ribadeo hacia Las Catedrales, arranca en la Plaza de España y sigue la línea costera entre acantilados y playas hasta la Praia As Catedrales, Monumento Natural y parte de la Red Natura 2000, con paradas en el Fuerte de San Damián, la Isla Pancha, el Castro das Grobas, el Castro de Fornelos, el área recreativa Campo do Cristo en Rinlo y el Castro de Meirengos. Existe además un ramal que conecta el puerto de Mirasol con el Molino de As Aceas, un molino de mareas en perfecto estado de conservación.
La Xunta ha invertido más de 1,5 millones de euros en señalización y promoción, y vincula la ruta a su estrategia de conservación y dinamización de la costa: más de la mitad de la población gallega vive en el litoral y las actividades ligadas al mar generan unos 9.000 millones de euros. Para quien quiera probarlo, la recomendación es primavera y otoño, aunque se puede recorrer en casi cualquier época del año. Hay una variante cicloturista que llega hasta Tui y conecta con el Camino Portugués, así que quien prefiera las dos ruedas tiene una salida natural hacia el interior.
Fecha de publicación
30 de agosto de 2026