
Hay planes que no parecen encajar con el fin de semana, hasta que uno se fija en lo que hay. El Cementerio Municipal de Ciriego, en San Román de la Llanilla, abre sus puertas los días 24 y 25 de octubre con visitas guiadas para descubrir su patrimonio escultórico y su valor histórico. La entrada es gratuita y las inscripciones se hacen por correo electrónico, cjc@cementeriodeciriego.com, o por WhatsApp, al 650 65 21 51.
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El programa se reparte en tres rutas. La primera, 'Un museo a cielo abierto', sale a las 11:00 h los dos días y ofrece una panorámica sobre el origen de los cementerios modernos. La segunda, 'Ruta de la memoria', se celebra el sábado 24 a las 16:00 h y se centra en la escultura figurativa y los relieves: búhos, relojes de arena, una corona de semillas de amapola y la representación del silencio. La tercera, 'Ruta de la escultura', se hace el domingo 25 a las 16:00 h con esa misma iconografía. Las dos rutas de la tarde son, en el fondo, la misma lectura del cementerio repartida en dos días.
Para entender por qué Ciriego no es un cementerio cualquiera, conviene mirar sus cifras. Ocupa 180.000 metros cuadrados, alberga a más de 160.000 fallecidos y forma parte de la Ruta Europea de Cementerios desde 2010, además de pertenecer a la ASCE desde 2008. Lo proyectó el arquitecto municipal Casimiro Pérez de la Riva, nacido en Ruiloba en 1851 y fallecido en Santander en 1934, que en 1881 diseñó el conjunto y que más tarde, tras varios avatares, se inauguró el 3 de septiembre de 1893 bajo la supervisión de Joaquín Ruiz Sierra. Pérez de la Riva, que había estado en la delegación de arquitectos de la Exposición Universal de París de 1878 y fue nombrado arquitecto municipal de Santander ese mismo año, describía el conjunto como "un precioso museo de monumentos históricos y artísticos". Desde 1991 lo gestiona el Cementerio Jardín de Cantabria, S.A.
El espacio se organiza en torno a una planta de cruz en su parte central, con un entramado de calles y entrecalles que forman diversas manzanas. En su construcción trabajaron arquitectos y marmolistas como Valentín Ramón Casalís, Emilio de la Torriente, Miguel Doncel, Manuel Casuso Hoyo, Alfredo de la Escalera y Javier González de Riancho. Entre los enterrados figuran nombres reconocibles: la bailaora Carmen Amaya, fallecida el 19 de noviembre de 1963 en Bagur, o Rafael Rodríguez Rapún, futbolista y actor republicano nacido en Madrid en 1912 y muerto en Santander el 18 de agosto de 1937, en acto de servicio tras un ataque aéreo durante la batalla de Santander. También están José Estrañi, Pío Muriedas y familias como Arechavala, Cué, Cué Fernández, Fernández Bravo, Pardo de Santayana, Hedilla, García Quintanilla, González Torre, Haro, Junco, Marín García, Martínez de las Heras, Meana, las Víctimas del Machichaco y Prieto Lavín. Destacan el monumento a la tragedia del Cabo Machichaco, la sepultura primigenia de Augusto González Linares y la escultura yacente de Rosa Meana.
El trabajo de conservación no es nuevo: desde 2007 se lleva a cabo el inventario y la catalogación del patrimonio y, desde 2014, existe el programa 'Arte para la Eternidad'. Hoy el cementerio se puede visitar también con código QR, web y Google Street View, pero las visitas guiadas son la manera de verlo con alguien que sepa dónde mirar. Con vistas al Mar Cantábrico, es uno de los cementerios más singulares de España.
Fecha de publicación
15 de octubre de 2026