
El bolo palma es, con diferencia, el deporte más tradicional de Cantabria, y una de sus citas más familiares se celebró el pasado miércoles 12 de agosto en la bolera municipal 'Marcelino Ortiz Tercilla', en Cueto. Se trató de la cuarta edición del Trofeo 'Ciudad de Santander' reservado a categorías menores —benjamín, alevín, infantil y cadete—, un torneo organizado por la Peña Bolística Club Bansander y patrocinado por el Ayuntamiento de Santander y el Instituto Municipal de Deportes, con la colaboración de la Federación Cántabra de Bolos.
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La competición reunió a los cuatro mejores jugadores de cada categoría, dieciséis en total, en un formato propio de estas divisiones. Todo empezó con un sorteo puro entre los clasificados y un sistema de eliminación directa a medio concurso: dos tiradas del metro de adelante, una a la mano y otra al pulgar con raya alta, y dos tiradas del metro de atrás, una a la mano y otra al pulgar, con raya al medio. Pasaba de ronda quien más bolos derribara; en caso de empate, se decidía por la tirada más alta y, si persistía, por la media en el Circuito de Bolos. La alcaldesa, Gema Igual, presentó el evento junto a Beatriz Pellón, concejal de Deportes, Marcos Vázquez, de la Federación Cántabra de Bolos, y Eugenio De Juana, presidente del Club Bansander, y lo describió como 'un gran espectáculo deportivo y un homenaje a nuestras tradiciones'. El Ayuntamiento participó además en la entrega de premios con un obsequio para cada jugador.
Detrás del torneo está el Club Bansander, dedicado en pleno a este deporte. Su historia se remonta a 1978, aunque se registró oficialmente en 2004; tras un periodo de inactividad directiva en 2008, el equipo regresó en 2010 y se instaló en la bolera municipal de Cueto en 2014. En 2023 consiguió el ascenso a Primera Categoría y en 2025 se hizo subcampeón de liga, lo que le dio plaza para la máxima categoría, la División de Honor, en la que jugará por primera vez este 2026. La directiva, presidida por Eugenio De Juana Saiz desde 2019, cuenta con Antonio Cossío como vicepresidente, Adrián Hoyos como secretario y Eduardo Herrera como tesorero, además de varios vocales. La plantilla la forman Carlos Díaz Carerra, José Alberto Paz Martínez, Marcos Lavín Peñil, Jesús Pérez Abascal, Javier del Rivero Gómez y Adrián Hoyos Real.
El otro actor fundamental es la Federación Cántabra de Bolos, encargada de mantener viva la tradición y organizar las competiciones oficiales. A través del proyecto 'Madera y Raíces' (también conocido como 'Madera de Ser'), impulsado con la Sociedad Regional de Educación, Cultura y Deporte, trabaja en la conservación del patrimonio bolístico y en acercar el deporte a las generaciones más jóvenes; de ahí salieron las escuelas de bolos y muchos de los grandes jugadores actuales. Fernando de la Torre dirigió la promoción durante veinte años y es autor de varios libros sobre el mundo bolístico. Gracias a ese impulso educativo, el bolo palma fue declarado Bien de Interés Cultural Inmaterial de Cantabria, junto al rabel y las marzas.
El escenario no es menor. Cueto es un pueblo-barrio de Santander, a 3,6 kilómetros del centro, con una historia propia que se lee en su entorno: el faro de Cabo Mayor, el cabo de Llata, la iglesia parroquial de San Pablo, la quinta de Barangot y las fuentes de Aguanoya, la Sirena y la de Recial. Hoy se pueden visitar el Panteón del Inglés, construido en memoria de William Rowland, la playa de Mataleñas y la de Los Molinucos, y en los jardines se recuerda la gesta de la primera vuelta al mundo con el grumete Juan de Santander, natural de Cueto. El presidente de la Asociación de Vecinos sostiene que Cueto, junto a Monte, San Román y Peñacastillo, son cuatro pueblos de Santander que deben conservar su carácter rural.
Fecha de publicación
15 de agosto de 2026
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