
Si estás paseando por el barrio de Puertochico y te apetece probar algo diferente a la bollería tradicional, tienes que acercarte a la calle Santa Lucía, 51. Allí se encuentra Tombo, la primera pastelería japonesa de Santander, capitaneada por Tamara Ishihara. El local es bastante pequeño y acogedor, decorado con objetos personales que recrean la habitación japonesa de la propia Tamara. Abre sus puertas a las 12:00 del mediodía y cierra a las 17:30, acumulando una valoración de 4,9 sobre 5 en Google Maps con más de 200 opiniones.
Cada semana elegimos 🏆 los 5 mejores 🏆 planes de Santander y te los enviamos. Solo un email semanal, sin spam.
Al enviar tu correo, aceptas nuestra Política de Privacidad
La oferta de Tombo se centra en repostería artesanal nipona elaborada desde primera hora de la mañana. Entre sus elaboraciones más populares puedes encontrar dorayakis, melonpan (tanto de matcha como de chocolate), mochis de textura suave elaborados con harina de arroz glutinosa, daifukus, yuzu roll y brownie de matcha. También destacan por sus preparaciones como la nube japonesa, que se sirve caliente, y el pastel lemon pie. Para adaptar sus recetas al producto local, utilizan leche de Cantabria, mantequilla y queso de primera calidad, además de limones de la huerta de una vecina. Disponen de alternativas veganas y sin gluten para quienes tengan necesidades dietéticas específicas.
El proyecto refleja la trayectoria de Tamara Ishihara, quien estudió en el Basque Culinary Center y trabajó en un obrador junto a Joseba Arguiñano antes de instalarse en Santander. Su propuesta ha calado en un público muy variado, desde niños a la salida del colegio hasta clientes mayores del barrio. Además, rechaza vender sus creaciones a restaurantes para mantener una producción controlada y artesanal.
Fecha de publicación
30 de julio de 2026