
Santander está viviendo un momento dulce con el café, y no me refiero solo a que cada vez sea más fácil encontrar un buen espresso, sino a que la ciudad se ha llenado de opciones para quienes queremos entender qué hay detrás de cada taza. Hace apenas unos días, el pasado 17 de abril, La Cocina de la Plaza en el Mercado de la Esperanza estrenó un ciclo de talleres gratuitos junto a Café Dromedario. La sesión, dirigida por Begoña Baqué y el barista Javier Martín, voló en cuestión de horas. Estos encuentros, que se repetirán cada dos meses, están pensados para que aprendamos a sacarle partido a la cafetera italiana o a la prensa francesa que tenemos en casa, además de entrenar un poco el olfato para distinguir variedades y tuestes.
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Si lo que buscas es una ruta para disfrutar de un buen grano ya preparado, el propio Mercado de la Esperanza esconde en su planta alta a Kafeteros. Es un puesto que funciona casi como un laboratorio, con más de 30 orígenes distintos y métodos de extracción lenta para los que no tienen prisa. Muy cerca, en la calle Castelar, Atypique se ha hecho un hueco importante con su obrador propio y una propuesta que va más allá del café convencional, incluyendo opciones con colágeno o proteínas. De hecho, su nombre suena con fuerza para entrar en listas internacionales este mismo año. Otras paradas que mantienen el nivel son Aromme Boutique du Café, con un estilo más sofisticado, o Santa Café, donde el ambiente invita a quedarse un buen rato.
Para quienes prefieren marcas con arraigo local, Gallofa & Co sigue apostando por su arábica premiado, mientras que locales como Dávila's o Picos de Europa trabajan directamente con los blends de Dromedario. Si te apetece algo con un toque más artesanal, La Antigua Boutique de Pan también integra el café de especialidad en su oferta diaria. Es curioso ver cómo la figura del barista ha pasado de ser algo anecdótico a ser el centro de estos locales, cuidando cada detalle de la extracción para que el resultado sea constante.
Si después de probar estos sitios te pica el gusanillo de la formación más técnica, hay opciones profesionales cerca. En Sarón, Kira Coffee organiza desde cursos de iniciación barista por 242 € hasta talleres específicos de Latte Art o cata por unos 72 €. También la central de Café Dromedario en Heras cuenta con aulas donde Begoña Baqué, que es una de las pocas profesionales en España con la doble certificación Q Grader, imparte módulos para hostelería. Al final, se trata de que en Santander ya no solo bebemos café por inercia, sino que tenemos las herramientas para elegir y preparar uno de calidad.
Fecha de publicación
22 de abril de 2026
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