
Si sueles caminar por la zona de El Sardinero, habrás visto que el palacete de la Avenida de los Infantes 89, justo frente a la iglesia de San Roque, ha empezado a cambiar. Ayer mismo se confirmó que las máquinas ya están trabajando en la rehabilitación de esta casona histórica para convertirla en el futuro Museo del Queso de Cantabria. Es un proyecto que lleva tiempo gestándose de la mano de Laboratorios Arroyo y que busca recuperar un edificio protegido para darle una vida totalmente nueva. La idea es mantener la estructura original, pero añadiendo un anexo moderno en la parte trasera que servirá para talleres y actividades. Si todo va según lo previsto, para octubre de 2027 este rincón de Santander se convertirá en un punto de referencia para los que vivimos aquí y para quienes nos visitan, sumándose a la oferta cultural que ya tenemos cerca con el Gran Casino o el Museo del Deporte.
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Detrás de esta iniciativa está la familia del doctor Manuel Arroyo, un referente internacional en el sector lácteo que falleció en 2010. Sus hijas, Ana y Regina, y su sobrina María, han querido cumplir su deseo de crear un "aula cultural" que no sea el típico museo estático y aburrido. Tienen una colección de más de 2.000 piezas etnográficas que han ido rescatando durante décadas y que ahora se guardan en una nave de mil metros. La intención es seleccionar lo mejor y exponerlo de una forma muy visual e interactiva, usando incluso realidad virtual para que entendamos bien cómo se hace un queso desde cero. No se trata solo de mirar vitrinas, sino de entender el esfuerzo que hay detrás de cada pieza y la historia de nuestra región, que está tan ligada a la ganadería y al campo.
Lo que más nos va a gustar a los que disfrutamos de la gastronomía local es que el espacio no se queda solo en la parte expositiva. El proyecto incluye un restaurante especializado donde el queso será el protagonista de los platos, una tienda con referencias tanto de aquí como de fuera y un aula para cursos y catas. Es una forma de dar continuidad a la afición que ya vemos cada agosto en la Feria del Queso de la Plaza de Pombo. En el museo podremos profundizar en las tres Denominaciones de Origen Protegidas (DOP) que tenemos en Cantabria. Estará el Queso de Nata (o Queso Cantabria), los Quesucos de Liébana, que pueden ser ahumados o no, y por supuesto el Picón Bejes-Tresviso. Este último es especialmente curioso por su maduración en cuevas naturales de caliza durante al menos dos meses, lo que le da ese sabor picante y esas vetas azules tan características.
Aunque es una iniciativa privada, el museo nace con la vocación de ser la "casa de los queseros", un lugar donde los productores se sientan representados y donde se fomente la investigación con becas anuales. El edificio en sí tiene unos 750 metros cuadrados y la reforma respetará la normativa patrimonial al ser un inmueble protegido por el Plan Especial del Sardinero. Es interesante ver cómo esta zona de la ciudad, que a veces parece muy enfocada solo al verano, sigue sumando proyectos que funcionan todo el año. De momento, toca tener un poco de paciencia mientras avanzan las obras de adecuación y la construcción del edificio auxiliar, pero saber que ese palacete que llevaba tiempo cerrado va a albergar nuestra tradición láctea es una buena noticia para el barrio.
Fecha de publicación
20 de febrero de 2026
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