
Si buscas un plan diferente cerca de Santander, te cuento que en Solares, a apenas media hora en coche, la Finca del Marqués de Valdecilla acaba de estrenar un laberinto vegetal que está dando bastante que hablar. Se encuentra en lo que antiguamente era el huerto de la propiedad y es una de esas sorpresas que te encuentras cuando crees que ya conoces todos los rincones de la zona. No es un laberinto gigante de película, pero tiene su aquel: ocupa unos 400 metros cuadrados y está formado por más de 2.300 ejemplares de laurel. Lo que me parece más interesante es que no es algo que se haya hecho deprisa y corriendo para el turismo, sino que es el resultado de varios años de trabajo de los talleres de empleo municipales. Empezaron a plantarlo allá por 2018 y, después de mucho mimo y podas por parte de los alumnos de jardinería, ahora ya se puede recorrer y disfrutar como una alternativa de ocio al aire libre que le da un aire renovado a este espacio histórico.
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Este laberinto es solo una excusa más para acercarse a las 15 hectáreas que tiene la finca, que por cierto es Bien de Interés Local. Si te gusta la historia de los indianos, este sitio es un filón. Ramón Pelayo de la Torriente, que fue quien levantó todo esto, es el mismo que financió el Hospital Valdecilla en Santander. Se fue a Cuba con solo 14 años y, cuando volvió, decidió dejar su huella en su pueblo natal. Al caminar por los jardines te vas encontrando con unos 1.300 árboles, entre especies de aquí y otras más exóticas que trajeron en su día. Es un sitio muy tranquilo para pasear, con edificios que parecen sacados de otra época, como la Casa Blanca, que es donde vivía el marqués y que ahora funciona como museo biográfico. También está la Casa San Rafael, que era donde se quedaban los invitados ilustres, gente como Alfonso XIII o Victoria Eugenia, y que llama la atención por sus azulejos de Talavera.
Lo bueno de la Finca de Valdecilla es que puedes ir simplemente a dar una vuelta por los jardines de forma gratuita, lo cual se agradece si solo quieres desconectar un rato. Pero si te pica la curiosidad, las visitas guiadas por el interior de las casas merecen la pena para entender cómo vivía esta gente a principios del siglo XX. Por ejemplo, en La Casuca puedes ver cómo era la vida burguesa de la época con los muebles originales. Otro detalle que no deberías pasar por alto es la Fuente de los Niños, una obra de 1928 de Mariano Benlliure que es bastante famosa por aquí. Todo el conjunto está muy bien cuidado y se nota que hay un esfuerzo por mantener vivo el legado de Ramón Pelayo, no solo como empresario de éxito en Cuba con el azúcar, sino como alguien que se preocupó mucho por la educación y la sanidad en Cantabria.
Para organizar el día, ten en cuenta que el centro de recepción está en la Casa Corpas, que está justo al lado del balneario de Solares. Si vas en coche, hay aparcamiento gratuito en la entrada, pero también puedes ir en tren desde Santander, que te deja a unos diez minutos andando. Es un plan que encaja muy bien para un lunes como hoy si tienes la tarde libre o para cualquier hueco que tengas durante la semana. El horario del museo suele ser de viernes a domingo, pero los jardines abren todos los días, así que para perderse por el laberinto de laureles no tienes problema de fechas. Al final, es una forma de conocer un poco mejor nuestra historia local mientras aprovechas para caminar un rato entre árboles centenarios y descubrir esta nueva pieza del puzzle que han montado en el antiguo huerto.
Fecha de publicación
2 de marzo de 2026
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