
Los Jardines de Piquío son ese rincón de Santander que todos hemos cruzado mil veces para pasar de la Primera a la Segunda del Sardinero, pero que ahora mismo luce vallas de obra. La buena noticia es que la espera está terminando: la reapertura está prevista para finales de junio de 2026. Tras una inversión de más de 1,3 millones de euros, el objetivo ha sido devolverle el aspecto que diseñó el arquitecto Ramiro Saiz Martínez allá por 1925. No se trata de una reforma moderna al uso, sino de una restauración fiel que ha implicado incluso realizar catas en el terreno para encontrar los materiales y colores originales. Uno de los cambios más visibles será el suelo, que ahora es de un material antideslizante en tono azul, una elección que se hizo a través de un proceso participativo con los vecinos.
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El retraso en las obras, que inicialmente iban a terminar en marzo, ha tenido una razón de peso: la protección de las raíces de los árboles centenarios. Los operarios han tenido que trabajar con mucho cuidado para no dañar el sistema radicular de las palmeras y eucaliptos que dan sombra al paseo. Además de la vegetación, se han recuperado elementos históricos como las pérgolas y los miradores, eliminando especies invasoras en las zonas de roca para que el paisaje vuelva a ser el que era. Incluso se mantienen esos detalles curiosos que a veces pasan desapercibidos, como los antiguos nidos de ametralladoras de la Guerra Civil que siguen integrados en el saliente rocoso.
La gran protagonista de esta vuelta a la vida es, sin duda, la Bola del Mundo. Este instrumento astronómico de piedra caliza, diseñado por el aviador Eugenio Cortiguera, es mucho más que una escultura; es una "Tierra Paralela" alineada con el eje del planeta que muestra en tiempo real dónde es de día y dónde es de noche. La Fundación Santa María de Toraya se ha encargado de devolverle su policromía original, rescatando el dorado de los continentes que el salitre se había comido. Junto a ella, la mesa zodiacal también ha recuperado sus colores después de décadas viéndose solo como piedra desnuda. Es el momento ideal para redescubrir estos detalles astronómicos mientras paseas entre los tamarices y las clavelinas de mar este verano.
Fecha de publicación
13 de mayo de 2026
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