
Para las que vivimos en Santander, el Palacio de la Magdalena es ese sitio que vemos casi a diario al pasear por la península o donde llevamos a cualquier amigo que viene de fuera, pero entrar a verlo por dentro es otra historia. Este 2026 es un año movido para el edificio porque se celebran las tres décadas desde que terminó su gran reforma en 1995. Por eso, el Ayuntamiento ha puesto en marcha la tercera edición de sus jornadas de puertas abiertas, y el plan va bastante más allá de una simple visita rápida.
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El programa de este año cuenta con un presupuesto de unos dos millones de euros para turismo, y una parte importante se ha dedicado a este aniversario. Aunque la jornada del pasado 11 de febrero ya ha pasado, el calendario de actividades es largo y se extiende hasta junio de 2026. No se trata solo de las típicas visitas guiadas; han organizado charlas mensuales llamadas 'Relatos del Palacio' donde explican detalles sobre la arquitectura y la historia que normalmente no te cuentan. Si te gusta el arte, también hay concursos de fotografía y pintura para que la gente de aquí participe de forma activa.
Algo que me parece muy curioso son las jornadas gastronómicas que han preparado. Han colaborado con hosteleros locales para organizar cenas temáticas inspiradas en los años 20 dentro del propio palacio. Lo interesante es que se ofrecen a precio de coste, así que es una oportunidad para cenar en el Comedor de Gala sin que suponga un gasto excesivo, viviendo un poco la experiencia de lo que era la vida allí hace un siglo. También hay eventos más sensoriales, como el de la 'Mansión de las sensaciones', que buscan darle una vuelta a la forma en la que conocemos el edificio.
Si consigues entrar en una de estas jornadas, te fijas en que el estilo es una mezcla de muchas cosas: tiene toques ingleses, franceses y ese aire de arquitectura montañesa. Victoria Eugenia, la mujer de Alfonso XIII, fue quien más influyó en cómo es por dentro porque quería que se pareciera a las casas de su país. Por eso hay tantas chimeneas y esos ventanales enormes que miran a la bahía. En el recorrido se suelen ver estancias como el Hall Real, con su escalera de madera de castaño, o el Salón de Familia, donde está el famoso retrato que les hizo Sorolla.
Para ir a las próximas sesiones, el sistema es el de siempre: hay que reservar entrada porque el aforo es muy limitado. Las entradas suelen salir unos días antes en la web oficial o en la plataforma de entradas de Santander. Por ejemplo, para la última sesión las reservas se abrieron el lunes anterior a las seis de la tarde y volaron. Son gratuitas para estas jornadas especiales, así que hay que estar muy pendiente del ordenador si quieres pillar sitio.
El palacio sigue con su actividad habitual, siendo sede de los cursos de la UIMP en verano y acogiendo congresos o bodas el resto del año. Pero este 2026, con todo lo del 30 aniversario, es un buen momento para verlo con otros ojos. Al final, es un edificio que ha sido de todo: desde hospital de guerra hasta residencia real y sede universitaria, y estas jornadas son la forma de entender por qué es tan importante para la ciudad más allá de ser una fachada bonita para las fotos.
Fecha de publicación
13 de febrero de 2026
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