
Si te gusta rebuscar entre objetos que tienen mil historias que contar, Santander se ha puesto bastante interesante últimamente. Hace poco abrió un 'brocante' en la calle Daoiz y Velarde, en lo que antes era un taller de coches, donde Francisca Ceballos Duque ha reunido piezas de medio mundo. Es el tipo de sitio donde puedes encontrar desde una lámpara de diseño hasta un detalle decorativo que no verás en ninguna otra casa. Esta apertura se suma a una ruta que ya tiene paradas fijas en el Barrio de La Calle del Medio y la Plaza de Pombo, zonas que se han convertido en el refugio de quienes preferimos el estilo retro a lo fabricado en serie. En la misma Plaza de Pombo, Antigüedades Gloria Monasterio lleva décadas con muebles auxiliares y porcelanas que son verdaderas joyas, mientras que en la calle San Fernando, Unique Vintage Home ofrece una selección de artículos que mezclan nostalgia y buen gusto.
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Para las que buscamos renovar el armario con algo de personalidad, la ciudad tiene puntos clave como La Vintage en la calle Cubo, especializada en moda de los años 60 y 70, o Lululavintage en Santa Lucía. Si prefieres algo más enfocado a firmas, Cool Vintage suele tener piezas de diseñador a precios razonables, y El Armario de Tita es una opción segura para encontrar ropa de segunda mano en muy buen estado. Si tienes ganas de una experiencia más intensa, en el Polígono de Raos está Noja Vintage, un mercado permanente de 500 metros cuadrados donde se juntan anticuarios de toda España. Es un espacio enorme lleno de muebles de castaño, cámaras antiguas, vinilos y hasta objetos marinos como balizas de puerto, ideal para ir con tiempo y mirar cada rincón sin prisas.
Los domingos por la mañana, el plan clásico sigue siendo el Rastro en la Plaza de la Esperanza. Con más de 120 años de historia, es el lugar para encontrar numismática, juguetes antiguos o libros viejos. Aquí el truco es llegar temprano, porque las mejores piezas vuelan y no hay reposición. Es importante fijarse bien en los detalles: las costuras reforzadas en la ropa antigua, las etiquetas de época o el estado de la madera en los muebles. A veces, un pequeño desperfecto es la excusa perfecta para negociar el precio, sobre todo al final de la mañana cuando los vendedores están recogiendo. Si buscas algo más cotidiano, los martes y viernes la Plaza de México se llena con más de cien puestos de ropa y complementos, mientras que los lunes y miércoles en la Esperanza puedes encontrar desde herramientas hasta textiles para casa.
Saliendo de Santander, la ruta por Cantabria tiene paradas que merecen la pena según el día de la semana. Hoy jueves, por ejemplo, el mercado de Comillas es el sitio donde estar si buscas artesanía y textiles. Los domingos, Castro Urdiales monta su rastro de objetos de segunda mano y libros, y el primer domingo de cada mes, Astillero celebra su propio mercado vintage en la Plaza del Mercado. En Solares también tienes una tienda de antigüedades con un catálogo inmenso que incluye desde baúles de alcanfor hasta alfombras españolas. Al final, se trata de tener paciencia y dejar que la intuición te guíe; muchas veces el objeto que no sabías que buscabas aparece en el momento menos pensado, ya sea en una galería de Santillana del Mar o en un puesto de artesanía en Potes.
Fecha de publicación
26 de febrero de 2026
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