
Hay sitios que forman parte del paisaje de una ciudad sin que uno se dé cuenta, y La Bombi es uno de ellos. Su nombre completo es La Taberna La Bombilla, y desde 1935, en la calle Casimiro Sáinz, 15, a un paso del Mercado de Puertochico, lleva siendo uno de los referentes gastronómicos de Santander. En más de ochenta años ha pasado por varias manos: la fundaron Antonio del Ojo y su esposa Bernardina Pérez como una modesta taberna marinera cerca de la lonja; después llegó la etapa de su hijo Mario y su esposa Carmina, que ampliaron el local; y en 1985 Bonifacio 'Boni' Movellán pagó diez millones de pesetas por el traspaso, el impulso que lo consolidó. Hoy lo llevan Boni y sus dos hijos, Boni y César, con el mismo trato cercano de siempre. Como anécdota, el restaurante llegó a tener su propio barco de pesca, el 'Alejandro José', y conserva a Fortu, un camarero veterano que es casi parte del mobiliario.
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La cocina es tradicional y va de lo que manda la temporada, con el pescado y el marisco de la Bahía de Santander y las carnes de la tierra como protagonistas. Para empezar hay anchoas, pimientos, bonito, salpicón de marisco, alcachofas rellenas de centollo, croquetas de gambas, rabas de calamar, albóndigas de machote, cocochas de merluza, chipirón pescado con la guadañeta y, de julio a septiembre, los maganos encebollados. En los platos principales mandan el rodaballo, el lenguado, el rape, el mero, el besugo, la lubina, la dorada y la merluza, junto a bogavante, langosta, cigalas, centollo del país, changurro frío o al horno, almejas a la sartén o a la marinera, ostras, nécoras y perretxicos. Y si prefieres tierra, hay chuletón, solomillo, mollejas y riñones de lechazo, carrilleras de ibérico y tocino de cielo, con postres caseros como la tarta de hojaldre de la Confitería Vega. La bodega supera las doscientas referencias y el precio medio ronda los 50 euros.
El local tiene dieciocho mesas y un Sol de la Guía Repsol en su edición de 2025, un reconocimiento que convive con su clientela habitual: por aquí pasan músicos, actores, directores y taurinos durante la Feria de Santander. Gran parte de lo que llega a la mesa sale del Mercado de Puertochico, que es donde se encuentran el queso Picón, las anchoas de Santoña y el pescado fresco que sostiene la carta. La cocina cántabra, en el fondo, es esa mezcla de mar y montaña: ternera de vacas de pastoreo, quesos como el Picón Bejes-Tresviso o los quesucos de Liébana y conservas de Santoña. En ese mismo mapa gastronómico santanderino conviven otros nombres conocidos: El Serbal, dirigido por Quique Muñoz y con una Estrella Michelin desde 2003; La Casona del Judío, de Sergio Bastard, especializada en cocina cántabra y productos del mar en el Barrio de Monte; y Machinero, en la calle Ruiz de Alda, que desde 1992 sirve cocina española casera. La Bombi, sin embargo, sigue siendo ese sitio donde lo clásico se mantiene vivo.
Fecha de publicación
1 de octubre de 2026
Sitio Web
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Cómo llegarTeléfono
942 21 30 28