
Hay sitios que se ganan el cariño de un barrio por las malas y luego, con paciencia, por las buenas. Bodegas Puertochico, en la calle Bonifaz, 9, bajo, es uno de esos casos. Durante años arrastró una fama bastante fea —producto maltratado, cocina descuidada—, pero el local ha cambiado de manos y con ello ha dado un giro de 360 grados en atención, formas y cocina. Hoy se describe como una de las bodegas más bonitas de Santander y, sobre todo, como un sitio donde se come bien y se sale con una sonrisa.
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La cocina ahora se apoya en el producto de cercanía y en platos que funcionan por sencillez. Las patatas asadas con mojo son un buen punto de partida, y las croquetas llegan bien fritas y crujientes, con una bechamel ligera y fluida que no empalaga. De hecho, la bechamel de la casa tiene fama propia, calificada por quien la prueba como «de diez» y «pura crema». Los morros, elaborados con pata y callo, picantes y con salsa para hacer barcos, se presentan como los primeros en un menú santanderino, y el cachón, el primero de temporada en su tinta y acompañado de arroz cocido, se describe como espectacular. Las albóndigas con setas y salsa de vino dulce mantienen el aroma a trufa, y para cerrar, la tarta de queso horneada cumple su papel. Como anécdota del cambio, se ha llegado a registrar algún olvido en el cobro —como unos morros que estaban en el menú pero no en la carta—, un tipo de error que en un sitio con mala fama habría sido un problema y que aquí se toma con naturalidad.
El ambiente es relajado y familiar, con precios moderados, lo que lo convierte en una opción cómoda para ir sin grandes pretensiones. La zona de Puertochico, por cierto, es una de las más movidas en cuanto a restauración, así que si el plan se alarga, alrededor hay una cantidad enorme de alternativas: La Vinoteca, La Capitana, Del Puerto, El Chumarru, La Hermosa del Alba, Seña Wine Bar, Tetuán 23, Magnolia, Marucho, Asador Lechazo Aranda, El Gallinero, Querida Margarita, Umma, Agave Azul, La Mulata, La Tapadera, El Sol, Casimira, Sandoñana, La Bombi, Los Amigos De Peter, La Voladora, Daría, El Desván, Garbo, Casa Cirana, Chefs Working, La Tasca De Bonifaz, La Mayor, La Posada Del Mar, Nano's Café, Sumo, Viento En Popa, Kandela, Volapié, Tela Marinera, Casa Lita, Mesón Campos, Bodegas Mazón, Olivia, El Bulín De La Tasca, Salvaje, Mi Alacena, La Jara, Atraque, Ho'oponopono, La Taberna De Santoña, La Pirula, La Boquería, L'artista Burguer, Solórzano, A Banda, Matices, Mi Favorito, La Mar Ostrería, Brétema De Fisterra, Bruma, Fuente Dé y Parrilla Brasas.
En ese mismo entorno, La Taberna de Santoña, propiedad de Borja Fernández Sainz, se mudó en noviembre al local que ocupaba Patio Chico, en una esquina de la Plaza Cañadío, en la calle José Ramón López Dóriga, 3, con terraza y una bodega de unas cincuenta referencias. Y en la misma plaza está Cañadío Restaurante, en Gómez Oreña, 15. Con Bodegas Puertochico como referencia, el barrio ofrece opciones para casi cualquier plan, y en este caso, para quien busca cocina de producto sin complicaciones.
Fecha de publicación
30 de julio de 2026
Ubicación
Cómo llegar