
El Templo Masónico de Santa Cruz de Tenerife, en la calle San Lucas, ha abierto sus puertas por la noche con una propuesta poco habitual: «Misterio en el Templo», una ruta teatralizada e inmersiva que se estrena el viernes 18 y el sábado 19 de septiembre a las 20:00. La organiza el Ayuntamiento a través del Organismo Autónomo de Cultura y dura unos 90 minutos, con el historiador y divulgador Néstor Verona al frente y la interpretación de Antonio Conejo, Eduardo Feria y Sigrid Ojel. La idea mezcla una historia de ficción con datos históricos reales, y coloca a quien participa en el papel de protagonista que observa, analiza, sigue pistas y toma decisiones.
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El edificio da mucho de sí. Se construyó entre 1899 y 1923 —el proyecto del arquitecto municipal Manuel de Cámara y Cruz se sitúa entre 1899 y 1902, y otras fuentes hablan de finalización en 1904— y es Bien de Interés Cultural desde el 6 de noviembre de 2007, en la categoría de monumento. En su momento fue el mayor centro masónico de España, hasta que la ocupación militar durante el régimen franquista puso fin a su actividad. Por fuera, la fachada neogipcia se organiza en tres cuerpos con dos enormes columnas de fuste liso y capiteles de hojas de palmera que sostienen un frontón triangular con el «ojo que todo lo ve», el Ser Supremo o Gran Arquitecto del Universo. A los lados hay cuatro esfinges del escultor Guzmán Compañ Zamorano. Por dentro se conservan el pavimento de mosaico de la Sala de Tenidas, los frescos repintados en blanco y una Cámara de Reflexiones en el subsuelo, excavada en un tubo volcánico natural.
La historia del inmueble tiene fechas muy concretas. Lo fundó la Logia Añaza, constituida el 8 de agosto de 1895, que compró el solar de 552 metros cuadrados el 8 de noviembre de ese mismo año por 2.008 pesetas, mediante una comisión formada por García Rodríguez, Díaz Curbelo y Torres Rodríguez. El presupuesto inicial de construcción era de 15.000 pesetas y acabó subiendo a 20.008. Tras la Guerra Civil, el edificio fue requisado el 15 de septiembre de 1936 y cedido a la Falange Española; después sirvió como almacén de la Farmacia Militar y como acuartelamiento, hasta que quedó cerrado en 1990. En 2001, el Estado vendió el edificio al Ayuntamiento por más de 470.000 euros y, tras su restauración, reabrió oficialmente el 27 de octubre de 2025. Hoy está a la espera de convertirse en museo y centro de interpretación de la Masonería.
Si te apetece verlo desde dentro y con las luces apagadas, hay un par de cosas que conviene tener claras. El aforo es muy reducido, con un máximo de 40 personas por sesión, y las entradas son gratuitas, aunque hay que reservarlas con antelación por internet. La ruta se repite el viernes 18 y el sábado 19 de septiembre a las 20:00, así que no hay margen para dejarlo para el último momento.
Fecha de publicación
19 de septiembre de 2026
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