
El quiosco-bar de la plaza Weyler, en pleno centro de Santa Cruz de Tenerife, lleva cerrado desde febrero, cuando expiró el contrato del anterior responsable. Ahora ya tiene adjudicatario: la empresa Granocielo SL, propietaria del restaurante Masamia y de la pizzería napolitana del Mirador de La Paz en Puerto de la Cruz. El Ayuntamiento tiene previsto aprobar la concesión este lunes 5 de octubre en su Junta de Gobierno, y el nuevo responsable podrá explotar el quiosco durante diez años.
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La licitación se convocó en marzo y a ella se presentaron ocho empresas: Anaga 5 Restauración, Clausolencenit, Excentric Compraventa, Jmsh.Rest, Mi Favorita Caterin, Siroco Inversiones, Fil 4.19 y Granocielo, que recibió la mayor puntuación de los técnicos municipales. Su oferta económica, el canon anual que se abona al Ayuntamiento, asciende a 54.024 euros, 21.000 euros más de lo que pedía el Consistorio. La previsión, según el concejal de Patrimonio, Javier Rivero, es que la capital recupere el quiosco-bar antes de que finalice el año.
La plaza Weyler es una de las más emblemáticas de Santa Cruz, rodeada de comercios, cafeterías y locales de ocio, y escenario habitual de eventos como el Festival de la Luz. La realizó en 1893 el arquitecto Vicente Armiño, promovida por el Ayuntamiento, la Capitanía General de Canarias y la Constructora de Edificios Urbanos. El espacio tiene 3.600 metros cuadrados, está en pleno centro y en ella desemboca la calle del Castillo, la más comercial de la ciudad. Está declarada Bien de Intercción Cultural como monumento desde 1985. Su nombre rinde homenaje al general Valeriano Weyler (Palma de Mallorca, 17 de septiembre de 1838 – Madrid, 20 de octubre de 1930), militar y político español, capitán general de Canarias y de Cuba durante la guerra de la independencia cubana, conocido por su política de reconcentración en Cuba.
La fuente central es de mármol blanco de Carrara, de características neorrenacentistas, y la realizó Achille Canessa en Génova. Se encargó durante el mandato de Pedro Schwartz y Mattos, alcalde entre 1897 y 1899. El cuerpo central mide 5,8 metros de altura y tiene forma piramidal, rematado por estatuas de dos niños que sostienen una guirnalda de flores; en el piso central, cuatro niños en las esquinas sujetan cada uno un delfín que echa agua por la boca, que cae en las conchas de la parte inferior. Aunque se colocó en 1899, el conjunto se completó con cuatro grandes jarrones del mismo material. La configuración actual de la plaza es el resultado de la remodelación de 1955 del arquitecto Enrique Rumeu de Armas. En 2009 se hicieron trabajos de conservación y restauración por la acción del agua, los excrementos de las palomas y la aparición de bacterias, hongos y algas. En 2024, ante grietas, fracturas y fisuras en la estanqueidad del vaso, se eliminaron los elementos de la actuación anterior y se sustituyó la fontanería, la electricidad y la iluminación.
La recuperación de este quiosco se enmarca en un contexto más amplio de espacios tradicionales del centro en situación de cierre o licitación: el quiosco de Numancia, en la avenida Veinticinco de Julio, la parte alta del Parque García Sanabria y la plaza del Príncipe, donde se había erradicado un foco de ratas. Sobre este último, la propuesta de adjudicación a favor de la empresa Strasse Fuyi aún no se ha aprobado, porque se le ha pedido acreditar su solvencia técnica o profesional y demostrar que está al corriente de sus obligaciones tributarias; esa licitación se convocó en octubre de 2025. También participaron Príncipe Park Tenerife y EloyCaracol, que gestiona uno de los chiringuitos de la playa de Las Teresitas y presentó un recurso de alzada que fue rechazado.