
El 14 de septiembre de 2026, Icod de los Vinos recuperó en su casco histórico la Librea de Las Angustias, una tradición que convierte las calles cercanas a la ermita en el escenario de una representación popular sobre la lucha entre el bien y el mal. La comitiva salió de la histórica Plaza de Las Angustias y pasó por la Plaza de La Pila, la Plaza Andrés de Lorenzo Cáceres y la Calle Hércules, acompañada por cientos de personas, entre ellas muchos niños y niñas. Aunque la celebración de este año ya ha pasado, la escena ayuda a entender por qué esta costumbre sigue formando parte de la memoria viva del norte de Tenerife.
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El personaje central es un muñeco enorme con cabeza monstruosa y cuernos de diablo. Junto a él aparecen la Diabla, otros diablitos y cabezudos, que avanzan por las calles mientras persiguen a los muchachos que corren delante. Todo ocurre al ritmo del tajaraste, una música y danza colectiva de raíz prehispánica, muy vinculada a Tenerife y La Gomera. Su sonido puede incluir tambor o pandero, chácaras y cuerda, y el baile se organiza con parejas, saltos, cruces y cambios de posición. En la Librea, la tensión de la persecución se mantiene hasta que sale la Virgen de las Angustias en procesión y devuelve la calma al recorrido.
Más allá del espectáculo de los disfraces, la celebración está ligada a un espacio con mucha historia. La calle de las Angustias es una de las vías más antiguas de Icod y comunica con la calle Hércules, considerada la más antigua del municipio. El trazado recuerda el pasado de la zona baja, primero relacionado con el llamado Adelantamiento y con los molinos próximos al antiguo Río de Icod, y después con el cultivo de la vid que dio al municipio su apellido. La ermita, levantada en el siglo XVIII, nació para acercar el culto a los vecinos de esta parte de la localidad y conserva una arquitectura sencilla: fachada sobria, puerta de madera, espadaña de cantería y una pequeña plaza delante.
En su interior se encuentra la imagen de la Virgen de las Angustias y Dolores de Nuestra Señora, llegada desde México, además de un retablo instalado en 1759 y varias piezas vinculadas a la historia religiosa de Icod. Entre ellas destaca el conocido caimán disecado, relacionado con la leyenda del “Lagarto de Angustias”. La tradición de los diablos, que en otros tiempos estuvo presente en fiestas como el Corpus Christi y llegó a ser prohibida durante el franquismo, continúa asociada a este entorno durante los festejos de septiembre. Para quien quiera acercarse otro año, la Librea ofrece una forma directa de conocer el patrimonio de Icod: no desde una vitrina, sino a través de una representación que mezcla música, personajes, calles antiguas y devoción popular.
Fecha de publicación
15 de septiembre de 2026
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